SARAJEVO (Сарајево)

EL MONTE TREBEVIĆ: PISTAS OLÍMPICAS DE TRINEO Y PARQUE MEMORIAL DE VRACA


En el barrio de Bistrik nace una de las faldas del monte Trebević, macizo de 1.627 metros de altitud. Este monte sirvió como posición para los ataques de los artilleros y francotiradores del bando serbio durante el asedio a Sarajevo. Actualmente son muchas las huellas de la guerra que encontramos aquí, entre ellas, quizás la más famosa, es la Bob staza Trebević o pista de bobsleigh o bobsled y luge de Trebević, es decir dos de las modalidades de descenso en trineo. Existen varias formas para llegar hasta aquí: en taxi, en telecabina o con automóvil.

Si decides ir en telecabina, la estación de partida se encuentra cerca de la fábrica de cerveza Sarajevska en el barrio de Bistrik. El recorrido se hará en cabinas de diez plazas que en menos de 8 minutos llegará al punto de destino situado a 1.164 metros de altitud, desde donde se obtienen bonitas vistas de la ciudad y situado a poca distancia a pie hasta las pistas abandonadas que se encuentran más abajo. Es importante señalar que se debe seguir los caminos marcados, puesto que aun existen minas antipersonas sin desactivar entre los árboles y la maleza, así como en algunos tramos alrededor del trazado de las pistas.

Si tu opción es el coche particular debes tomar la carretera R446 en dirección al hotel Pino Nature donde, una vez allí, existe un gran parking en el que dejar estacionado el coche e ir andando a las pistas en apenas 10 minutos. El camino entre los árboles es muy agradable, de hecho, es el lugar preferido de los habitantes de Sarajevo para una escapada senderista, aunque muy de vez en cuando pase algún que otro vehículo que levante polvo a su paso.

La pista olímpica de bobsleigh y luge es el vestigio que más impresiona del legado olímpico de los juegos en Sarajevo. Fue en el año 1977 cuando se decidió que esta ciudad acogiera los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984, proponiéndose este tipo de pista. Así las obras de construcción comenzaron en junio de 1981, según diseño del arquitecto Gorazd Bučar, y se completaron en septiembre de 1982, siendo la infraestructura deportiva más cara de los Juegos.

La pista fue utilizada por primera vez en enero de 1983 en el Campeonato Europeo de Bobsleigh, para después acoger durante los juegos de Sarajevo de 1984 diferentes modalidades competitivas en sus tres segmentos: 1.300 metros de descenso para el bobsleigh masculino de dos y de cuatro, 1.210 metros para el individual de luge masculino y 993 metros para individual de luge femenino y para dobles de luge masculino. Tras los juegos, la pista fue utilizada para competiciones de la Copa del Mundo de Bobsleigh hasta que estalló la Guerra de la ex - Yugoslavia en 1991.

Fue entonces cuando la pista y sus alrededores fueron tomados y utilizados por los bosnoserbios para bombardear Sarajevo y como punto desde el cual disparaban los francotiradores, de hecho, en ciertas curvas de la pista, los pistoleros hicieron agujeros de combate para no ser vistos y protegerse del fuego enemigo, agujeros actualmente tapados. Las instalaciones anexas fueron destruidas y los sistemas de refrigeración que mantenían la capa de hielo para que los trineos pudieran deslizarse fueron seriamente dañados, hasta el punto de quedar totalmente inutilizados y sin posibilidad de repararse y rehabilitarse para competiciones de trineo.

A pesar de aquella destrucción, los circuitos de los diferentes segmentos de la pista salieron relativamente bien parados de la guerra y en la actualidad descienden por ellos los amantes locales de sensaciones fuertes que utilizan patines, bicicletas de montaña, monopatines, etc. Tal es así, que en el verano de 2014 (año en que se llevó a cabo una intensa operación de desminado de los alrededores y pequeñas renovaciones en las pistas como eliminación de maleza y grafitis, y la aplicación de una capa protectora), se entrenaron aquí el equipo nacional eslovaco con trineos de ruedas. En algunos tramos la superficie de las pistan han vuelto a ser utilizadas como lienzos donde los artistas urbanos pintan sus grafitis.

Si has llegado hasta aquí en coche (ya sea alquilado o en un taxi) tienes la posibilidad de realizar una pequeña parada, de camino hacia/desde las pistas de Trebević, en el Spomen-park Vraca o Parque Memorial de Vraca. Este memorial de 6 hectáreas está dedicado a la memoria de los más de nueve mil habitantes de Sarajevo que fueron asesinados por los invasores nazis y sus aliados ustachas croatas durante la II Guerra Mundial. En este lugar se levantó una vez una fortaleza austrohúngara construida en 1898 que protegía la entrada sur de la ciudad, de hecho, el nombre de “vraca” hace referencia a aquella “puerta pequeña” de acceso a Sarajevo. Debido a que la fortaleza se encontraba relativamente lejos de la ciudad, los nazis la convirtieron en un campo de tortura y exterminio, siendo ejecutados y enterrados en los alrededores cientos de personas entre los años 1941 y 1945.

Tras la liberación de la ciudad en abril de 1945, la fortaleza se convirtió en un lugar improvisado de recogimiento para los familiares de las víctimas. Así, en 1981 la zona fue convertida en un memorial con los nombres de los asesinados, con un parque, un centro de documentación y un museo. El diseño del complejo se confió a Vladimir Dobrović, mientras que Alija Kučukalić fue contratada como escultora (ella es la autora de la estatua dedicara a las mujeres luchadoras, inspirada en la joven heroína nacional Radojka Lakić, quien fue torturada y fusilada por los ustachas en 1941 y cuyo último grito fue "Camaradas ¡No os rindáis!".

Durante la guerra de la ex - Yugoslavia el complejo sufrió importantes daños, ya que, debido a su excelente posición estratégica y buena vista sobre la ciudad (hoy sigue siendo un mirador privilegiado), sirvió de posición de la artillería y francotiradores del ejército serbio de Bosnia. Tras la guerra apenas quedó una imponente escalera que lleva hasta el esqueleto del edificio de la fortaleza. El 9 de mayo de 2019, como parte de la celebración del Día de la Victoria sobre el Fascismo, la Llama Eterna del Antifascismo se encendió nuevamente en el Memorial de Vraca después de 27 años apagada.

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