MOSTAR (Мостар)

MUSEO DEL PUENTE VIEJO


Justo después de atravesar el Puente Viejo, en la orilla derecha del Neretva, se levanta la Torre Tara que alberga este museo dependiente del Muzeja Hercegovine o Museo de Herzegovina. El espacio expositivo, creado en 2006 tras la reconstrucción del puente, se divide en tres grandes partes: la zona A está dedicada a la historia del Stari Most, la zona B está compuesta por restos arqueológicos y finalmente la zona C está dedicada a la rehabilitación del Puente Viejo. Vamos a hacer un recorrido por este museo, para ello es necesario ascender hasta la primera planta de la Torre Tara, donde se encuentra la taquilla y donde comienza la visita.

Así comenzamos el recorrido por la zona A, que está completamente alojada en los cinco pisos de la propia torre, donde se podrá profundizar en la historia del Puente Viejo. Su origen hay que buscarlo cuando, tras ser tomada la zona por los Osmanli, el sultán Mehemed II el-Fatih mandó construir, entre 1468 y 148, un primer puente de madera sostenido por cadenas, en el lugar de un antiguo puente colgante en ruinas, con torres en ambos lados. Pronto el asentamiento comenzaría a conocerse como Mostar, derivado de "mostari" (guardianes del puente). Ese nombre aparecería por primera vez en un documento de la sesión del consejo de la República de Dubrovnik en 1474, y mas tarde en un censo de 1477. El puente de piedra que conocemos hoy se construiría por orden de Solimán el Magnífico en, según una inscripción que se expone en este museo, el año 974 en el calendario musulmán (año 1566 de la era cristiana), mientras que la torre se reconstruyó en el año 1087 (1676 en el calendario gregoriano).

En el siguiente piso aprenderemos que el Stari Most fue construido sobre el Neretva siguiendo los planos e ideas del principal constructor otomano Kodža Mimas Sinan (1490-1588), aunque fue ejecutado por su discípulo y colaborador, Mimar Hajrudin. Aquí se exponen elementos originales del puente recuperados tras ser destruido durante la Guerra de Bosnia, como por ejemplo grandes clavos de hierro.

En la siguiente planta podemos ver, entre otros objetos, diferentes utensilios utilizados para su construcción como picos, martillos, hachas, etc., además de restos de cerámica. Todos esos objetos fueron encontrados, como hemos señalado ya, tras una minuciosa investigación arqueológica hecha tras la destrucción del puente en los años 90 del siglo XX.

Desde dicha planta ya se obtiene una bonita estampa del Stari Most, el cual constituye toda una proeza técnica debido a su gran arco (anteriormente los arcos de los puentes se realizaban con forma de cuña y en un nivel más bajo) y al color claro de la piedra local “tenelija”, que le dan la impresión de haberse hecho con un único bloque. El estilizado arco se consiguió colocando los bloques más grandes en los estribos, por lo que conforme se iba acercando a la cúpula, el tamaño de los mismo se podía ir reduciendo progresivamente.

Pero la verdadera razón de su solidez se encuentra en el propio esqueleto del puente, donde se utilizó una técnica revolucionaria consistente en unir los 456 bloques de piedra calcárea mediante broches de hierro sellados con plomo, empotrados a una distancia de 1,50 a 2 metros. De hecho, tal solidez hizo que el Stari Most resistiera sin problemas el paso de los siglos, concretamente 427 años, en los que hubo terremotos y conflictos, exceptuando el último, acaecido en noviembre de 1993.

Hablemos de números: la apertura del arco es de entre 28,62 y 28,71 metros (dependiendo si se mide desde el lado de aguas arriba o desde el de aguas abajo), posee un espesor constante de alrededor de 90 centímetros, mientras que su ancho varía de entre 3,95 a 4 metros. Esas irregularidades en la geometría del arco son consecuencia de los inevitables errores cometidos durante la construcción, así como de las deformaciones, tanto las que surgen con el paso del tiempo, como las que se produjeron durante su construcción.

Seguimos en la siguiente planta en la que se profundiza sobre el carácter defensivo que también tuvo el puente gracias a sus torres, de hecho, aquí podemos ver piezas bélicas como cascos, lanzaderas, cañones, así como bolas de cañón, tanto de piedra como de metal. Y es que el camino utilizado por los comerciantes de Bosnia para ir Dalmacia cruzaba el río Neretva, pasando a través de campos propiedad de Herzeg Stjepan Kosaca. Para proteger el cruce y el puente sobre el río Neretva, los propietarios del condado construyeron torres a los lados, desde cuyos puestos de observación se avistaba el área circundante y, en caso de emergencia, los “mostari” daban la voz de alarma para proteger el puente.

La primera fuente que menciona las torres la encontramos en un documento de Dubrovnik del 3 de julio de 1452, posteriormente en otro documento del rey Alfonso V emitido para Herzeg Stjepan Kosaca el 1 de junio de 1454. Durante el conflicto con el ejército otomano, el puente y las torres fueron dañados, pero debido a su posición estratégica, una vez ocupados, los otomanos los reconstruyeron y los pusieron en condiciones activas, por lo que el complejo de la fortaleza se reconstruyó en 1473.

La torre del lado izquierdo, en la que nos encontramos ahora, por aquel entonces mantuvo su nombre anterior Hercegusa, nombrado por Herzeg Stjepan Kosaca, mientras que la torre del lado izquierdo se llamó Halebinka. Se sabe gracias a fuentes otomanas, que en el año 1477 ya había un equipo estable que contaba con 36 miembros. Seguimos ascendiendo por la torre y llegamos a una estancia formada por un arco de medio punto, inmediatamente después subimos por una escalera hasta llegar a la cima.

Desde aquí arriba se aprecia mucho mejor el carácter defensivo que tuvo la torre, al igual que su vecina de la otra orilla. Las vistas sobre el Puente Viejo y del entorno son magníficas, se podría decir que desde lo alto de este privilegiado lugar se puede ver el Stari Most desde otra perspectiva totalmente diferente al que nos ofrece el resto de miradores, en la que podemos apreciar muy bien que las torres y el propio puente forman un bello conjunto.

Nos dirigimos ya a la segunda parte del área expositiva: para ello volvemos a descender la torre y salimos de la misma, para volver a acceder, tras atravesar un portón y a través de una pasarela de metal, situado junto a la escalera. Así nos adentramos en la zona B, en la que veremos restos arqueológicos encontrados in situ y situados justo debajo de la mezquita del sultán Selim y debajo del acceso al Puente Viejo. Lo que vemos es el resultado de las excavaciones realizadas entre los años 2000 y 2004, como parte del proyecto de restauración del Stari Most.

Ya se habían realizado investigaciones arqueológicas en la zona en varias ocasiones durante las últimas décadas del siglo XX. Pero tras la destrucción del puente, se abrió una “oportunidad” para examinar la zona con más detalle, con el objetivo de obtener nueva información sobre el origen de la ciudad. Aquí se encontraron un gran número de artículos de la época medieval y otomana. Se tratan de piezas de diferentes materiales como piedra, hierro, cerámica y madera, normalmente pertenecientes a materiales de construcción, así como herramientas, todas ellas de hierro; también se hallaron tuberías de cerámica, restos de recipientes, balas de cañón, etc.… algunas de esas piezas ya las hemos visto expuestas en la zona A, en el interior de la torre. Las excavaciones confirmaron que, en el mismo lugar, previamente al puente de piedra, existieron otros de madera.

Y así nos adentramos a la última parte del museo, la zona C, dedicada a la destrucción y, sobre todo, a la reconstrucción del Puente Viejo. El 9 de noviembre de 1993 fue derribado por las fuerzas croatas del HVO durante la Guerra de Bosnia. Para ello tuvieron que impactar contra el puente más de 60 proyectiles. Después un portavoz del lado croata admitió que fue destruido deliberadamente, alegando que tenía una importancia estratégica. Pero los expertos y estudiosos se han puesto de acuerdo en que el puente tenía poco valor estratégico y que su bombardeo fue un ejemplo de destrucción deliberada de bienes culturales, cuyo objetivo era la de borrar la memoria de un patrimonio cultural común y coexistencia pacífica.

La destrucción del Stari Most fue un verdadero golpe emocional para la población, además nadie en Móstar pensaba que se pudiera reconstruir. Aunque, cuatro meses después, mientras que el resto del país seguía en guerra, la Unesco hizo un llamamiento para su reconstrucción. Así se formó una coalición formada por la propia UNESCO, el Banco Mundial, el Aga Khan Trust for Culture y el World Monuments Fund, cuyo objetivo era la de supervisar la reconstrucción del Stari Most y del centro histórico de la ciudad de Mostar. Además, países como Italia, los Países Bajos, Turquía, Croacia y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, así como el gobierno de Bosnia, proporcionaron fondos adicionales.

Se decidió reconstruir el puente lo más parecido posible al original, utilizando para ello los mismos materiales y técnicas de construcción. En octubre de 1998, la UNESCO estableció un comité internacional de expertos para supervisar el trabajo de diseño y reconstrucción. En esta sala se puede ver un audiovisual muy completo sobre el proceso: el Stari Most fue reconstruido por una empresa turca, que conocía bien las técnicas otomanas, con materiales locales, además de los bloques de piedra originales que los buzos del ejército húngaro recuperaron del fondo del río.

Mientras tanto, el ejército español instaló una pasarela provisional para permitir el tránsito de personas entre ambas orillas. La reconstrucción del Puente Viejo comenzó el 7 de junio de 2001 y fue finalmente inaugurado el 23 de julio de 2004, como símbolo de reconciliación entre las comunidades croata y bosnia, aunque se necesitará mucho más tiempo para derribar la frontera invisible que sigue dividiendo el este y el oeste de Móstar. El espacio expositivo posee como colofón final una ventana desde la que se observa el Puente Viejo en todo su esplendor.

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