MOSTAR (Мостар)

EJEMPLO DE ASENTAMIENTO URBANO MULTICULTURAL


Al igual que el puente, el barrio que se extiende a su alrededor también recibió el sello de Patrimonio de la Humanidad en 2005 por la Unesco. La zona clasificada en la lista se extiende por unas 7,6 hectáreas, además de otra zona protegida de 48 hectáreas. El barrio cuenta con varios edificios medievales, otomanos, mediterráneos y austrohúngaros, por lo que esta parte de Móstar es todo un ejemplo de asentamiento urbano multicultural. Como ocurrió con el puente, el Barrio del Puente Viejo fue objeto de reconstrucción tras la guerra, gracias a la cooperación internacional.

En la Edad Media, Móstar surgió en la encrucijada de las rutas comerciales, por lo que pronto se convirtió en un gran mercado para toda la región. En la actualidad las calles de este barrio, considerablemente mermadas, se extienden a lo largo de ambas orillas del río Neretva. Comenzamos el recorrido por la orilla derecha, más concretamente a través del tramo más cercano de la Onešćukova ulica, calle en la que podemos ver los edificios de los antiguos talleres, convertidos actualmente en tiendas. Por cierto, durante el dominio otomano, esa calle se llamaba Đariz, que significa “canal” en turco, ya que solía haber canales a través de los cuales el agua de lluvia y los afluentes del Radobolje fluían hacia el Neretva. En esta calle, y alrededores, vendían sus productos fruterías, panaderías, zapatería, panadería, hojalatería, etc., incluso había pequeñas cafeterías.

Esta calle desemboca en la cercana Rade Bitange ulica, donde se encontraba el distrito de Tabhana, lugar donde una vez se encontraban los talleres de los curtidores, por ello tomó aquel nombre, ya que derivó del término “Tabaci”, cuyo significado es precisamente curtidores de cuero. Al lado de aquel desaparecido barrio se encuentra la Hadži-Kurtova džamija, aunque es más conocida simplemente como Tabačica ya que sus asistentes eran mayoritariamente curtidores (tabačica significa “de los curtidores”) que venían a este templo a rezar porque su olor molestaba a los fieles de otras mezquitas.

El edificio de esta mezquita fue construido, justo encima de un brazo subterráneo del río Radobolija, entre los siglos XVI y XVII, al mismo tiempo que el resto del distrito de Tabhana, por orden de “hajj” Alija Kurt, miembro de una antigua familia otomana de Mostar. Su fisionomía consta de una planta cuadrada sin cúpula, aunque coronado por un tejo a cuatro aguas cubierto de baldosas de piedra, a cuyo lado se levanta un minarete de 26,5 metros de altura. Su interior alberga una decoración datada en el siglo XIX. Durante la guerra de Bosnia el edificio fue gravemente dañado, por lo que, al igual que el puente y el resto del barrio, fue restaurado gracias a la Unesco en el año 2000.

Cerca se sitúa el Cejvan Ćehajin Hamam, es decir el hamman turco, que acoge actualmente un museo dedicado al arte del baño a la otomana, y es que el uso de baños públicos era una práctica común en aquella época. Este baño, el único que aún existe en Mostar y uno de los pocos ejemplos que quedan en toda Herzegovina, se construyó entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII en el estilo arquitectónico clásico otomano. Su exterior no presenta decoración alguna, tampoco tiene ventanas, mientras que su techo está formado por cúpulas diseñadas para proteger la privacidad de sus usuarios. Su interior, de un solo nivel, consta de una sala central utilizada como antecámara, un espacio intermedio (tepidarium) y la sala para el baño propiamente dicho (calidarium). El edificio del baño también fue restaurado en 2004, durante la reconstrucción del centro histórico, gracias a la ayuda de Francia y Turquía.

Muy cerca se encuentra otro de los rincones pintorescos de Móstar, que quizás pase desapercibido para muchos visitantes, el Kriva Cuprija o Puente Torcido, el cual es aún más antiguo que el Puente Viejo. Durante el Imperio Otomano se construyeron alrededor de veinte puentes de piedra en Bosnia y Herzegovina: doce de ellos todavía estaban en pie cuando comenzó la guerra de 1992. Se desconoce su autor y su fecha de construcción, pero el Kriva Cuprija fue mencionado por primera vez en el año 1558. Se construyó en una ubicación estratégica al encontrarse en una importante vía principal que conectaba el norte con el sur, el este y el oeste, al igual que contribuyó a la seguridad regional al permitir controlar el tráfico desde las torres del Puente Viejo.

El Puente Torcido, construido según modelo romano en forma de arco, posee una apertura semicircular perfecta de 8,43 metros de ancho por 4,21 de alto. Para su construcción se utilizó, al igual que en el Puente Viejo y sus torres, la tradicional piedra “Tenelija” cortada a mano y unida con argamasa. Los parapetos son de piedra caliza, mientras que la superficie de su calzada también se realizó tradicionalmente utilizando canto rodado con mortero.

Durante la guerra de 1992-1995 fue muy dañado, pero no destruido, aunque después una fuerte inundación terminó por derribarlo el 31 de diciembre de 1999. Con el fin de conservar su carácter original, fue reconstruido entre los años 2001 y 2002 con el apoyo de la Unesco y, especialmente, gracias al apoyo técnico y financiero del Gran Ducado de Luxemburgo, de hecho, el cartel explicativo situado junto al puente es, según parece (a fecha de nuestra visita), el único en todo Móstar que también está escrito en francés.

Su reconstrucción se siguió de acuerdo con el aspecto que el puente presentaba anteriormente a 1967, respetando tanto el entorno del puente como las modificaciones realizadas en él durante su dilatada historia. Actualmente el conjunto del Puente Torcido y su entorno resulta muy agradable y bucólico.

No podemos marcharnos del lugar sin antes echar un vistazo a la Nezir-agina džamija, situada cerca del Kriva Cuprija, más concretamente sobre una meseta en la orilla derecha del Radobolija. Esta mezquita se construyó en el año 1550 con una base cuadrada, cuyos muros poseen una longitud de 10,20 metros de ancho por 1,05, coronada por un techo a cuatro aguas. Junto al muro derecho se levanta un minarete de 22 metros de altura. En 1932 la mezquita dejó de realizar la oración en su interior, por lo que en 1938 ya estaba completamente abandonada. Tras la II Guerra Mundial, el edificio estuvo expuesto al abandono y deterioro, por lo que finalmente, y al contrario que el resto del casco antiguo de Móstar, no fue destruida durante la Guerra de Bosnia, sino durante el periodo comunista, concretamente en el año 1950. Aun así, el edificio también fue reconstruido tras finalizar la guerra, entre 1998 y 1999, tras realizarse unas excavaciones arqueológicas, volviendo a acoger su propósito original como mezquita.

Abandonamos esta parte del Barrio del Puente Viejo y nos dirigimos a la orilla izquierda del Neretva. Esta zona fue, en el pasado, el antiguo bazar, el corazón palpitante de los negocios en toda la región, contando con más de 500 talleres en época otomana. Así, nada más atravesar el Stari Most, encontramos a nuestra derecha la exposición fotográfica del “War-video and photo exhibition”, y a continuación el Museo del Puente Viejo. A partir de aquí comienza la Kujundžiluk ulica: esta calle y alrededores estaba dominado por establecimientos de joyeros, orfebres y buscadores de metales, en bosnio “kuyunjush”, de ahí su nombre actual.

El antiguo bazar comenzó a edificarse en el siglo XVI y fue ampliándose poco a poco, hasta el punto de engullir calles enteras de artesanos, como armeros, tejedores, etc.… En la actualidad, poco queda de aquel esplendor, aunque esta calle mantiene su esencia oriental y comercial. Aquí se puede comprar casi cualquier suvenir como alfombras hechas a mano, ropa típica, cafeteras, artículos de cuero, artículos decorativos, platos de cobre, un conjunto de té, etc., sin olvidar las pequeñas cafeterías donde degustar el café bosnio o los dulces orientales…

Incluso puedes adquirir objetos tan curiosos como bolígrafos, llaveros o pequeños aviones y tanques hechos con las vainas de las balas que se usaron durante el conflicto bélico en los años 90 del siglo XX y que, por desgracia, abundan en el país. Sea como fuere, esta zona (al igual que el resto del Barrio del Puente Viejo) es muy animada, siempre hay gente comprando o simplemente paseando para sentir ese aire oriental tan característico. Una apreciación: los vendedores son muy tranquilos y no se lanzan al turista que pasan en ese momento por su negocio para venderles algo, cosa que es de agradecer.

Antes de que termine la Kujundžiluk ulica y antes de que comience la siguiente calle, Mala Tepa, merece la pena obtener una panorámica desde un mirador situado en aquella calle, y desde el que se obtiene la imagen de la vía que transcurre serpenteante por el acantilado de la orilla derecha del río Neretva, con el imponente Puente Viejo al fondo. Tras ello, se puede ir a visitar uno de los edificios más importantes y famosos de esta parte del bazar: la Koski Mehmed-pašina džamija, mezquita considerada la más bella de las habidas en Móstar.

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