MOSTAR (Мостар)

MEZQUITA KOSKI MEHMED PACHA


Esta mezquita representa otra muestra extraordinaria de la arquitectura otomana en Bosnia y Herzegovina, además de ser la más conocida y monumental, junto con la mezquita Karadjoz-Bey, de Móstar. Su construcción fue encargada en 1616 por Mehmed Koskija, quien fuera el cronista del visir Lala Mehmed Sokolovic y maestre de las finanzas del ejército otomano. Pero Koskija murió en 1618, dos años antes de que la mezquita estuviera finalizada, por lo que fue su hermano, Mahmud Baba, quien la terminó, gracias a la “vakuf” o fundación que aquel había creado antes de su fallecimiento para el manteniendo de la mezquita y de la madraza.

En la actualidad, es uno de los monumentos más visitados de la ciudad, no en vano, está abierto al público pero cerrado al culto. Aun así, y a pesar de que el personal es muy tolerante, la visita interior se recomienda ir con vestimenta adecuada, descalzarse antes de entrar al interior de la mezquita y mantener el respeto necesario hacia un lugar sagrado para los musulmanes.

Vamos a realizar el recorrido por este complejo: para ello accedemos a través de un pasaje con arco abovedado, situado en la calle Mala Tepa, que desemboca a un bonito patio en cuyo centro vemos una fuente preparada paras las abluciones rituales de los fieles, quienes las realizaban antes de entrar al interior de la mezquita para rezar. La fuente está protegida por una bonita estructura de piedra sexagonal, coronado por un “Alem” (símbolo de la media luna y la estrella), al igual que el minarete.

Al lado se sitúa la antigua madraza, la cual estuvo en funcionamiento hasta el año 1924 como espacio formativo para los estudiantes de la rama sufí (Khanqah). En la actualidad el edificio acoge una tienda de alfombras y diferentes suvenires.

En la cara que da hacia el río, justo detrás de la fuente, podemos ver unas lápidas que pertenecen a los enterramientos de los antiguos imanes y líderes religiosos. Desde aquí, y ya en la parte de los acantilados, se accede a una cafetería con terraza desde la cual, al parecer, se obtienen unas magníficas vistas del Puente Viejo, pero nosotros no podemos confirmarlo puesto que en los días de nuestra visita estuvo cerrado.

Aun así, desde el propio patio, detrás del minarete, ya se obtiene una bellísima estampa del Puente Viejo y del río Neretva, además, debemos señalar que la entrada a dicho patio es gratuita, no así el acceso al interior de la mezquita y el ascenso al minarete.

El edificio de la mezquita presenta una planta de un solo piso con forma de cubo de 12.60 metros de lado, formado por bloques de piedra cuadrados “tenelija” (el mismo tipo de piedra con que se construyó el Stari Most) de 1,10 metros de lado, labrados con precisión. Está coronado por una cúpula de 10 metros de diámetro y 15,25 de altura, la cual está antecedida por un porche cubierto por otras tres pequeñas cúpulas. La Koski Mehmed-pašina es, junto con las mezquitas Nesuh-Aga Vucjakovic y Karađoz Beg, las tres únicas mezquitas con cúpula de Móstar.

De hecho, su diseño arquitectónico es muy similar a la mezquita Karađoz Beg, la cual probablemente sirvió como modelo. A diferencia de aquella mezquita, la Koski Mehmed-pašina posee un minarete un poco más bajo, de 28 metros de altura, sin la decoración de estalactitas en la zona del “sherefe”, es decir, el balcón del minarete, el cual, como hemos comentado anteriormente, cuenta con un “Alem” de 1,90 metros de alto.

Hay que señalar que la mezquita y el complejo fueron totalmente destruidos en 1993 en el transcurso de un asedio a la ciudad por parte de las tropas croatas de HVO. Tras terminar la guerra fue objeto de reconstrucción entre los años 1999 a 2001. Tras este apunte y tras adquirir los tickets nos disponemos a acceder al interior de la mezquita. Los muros, que cuentan con 25 ventanas de diferentes tamaños, están decorados con motivos vegetales, del mismo modo que los de la mezquita Karađoz Beg. A la izquierda, ocupando parte de la pared y del suelo, podemos ver la alfombra que regaló el monarca austríaco Franjo Josip a esta mezquita.

Por su parte el “minbar”, es decir, el púlpito para los sermones y el “mirhab”, es decir, la apertura en la zona central de la pared a modo de santuario que indica la dirección de La Meca, posee magníficas decoraciones bien ejecutadas, al igual que los ornamentos del “mahfil”, es decir, la galería reservada a las mujeres, la cual se podrá ver mejor antes de ascender por el minarete.

Entre las decoraciones, también destaca el rosetón central en la cúpula y unos bellos paneles caligráficos en árabe que recogen algunos versículos del Corán. Y es que, antes de la guerra, la mezquita contaba con una extraordinaria colección de manuscritos del Corán, algunos de ellos se pudieran salvar y en la actualidad están repartidos en otras colecciones.

Tras admirar el bello interior de este espacio, ahora nos disponemos a ascender hasta lo alto del minarete. Para ello hay que vencer los 89 escalones de una estrecha escalera de caracol, no en vano, el diámetro interior de esta torre es de tan sólo de 1,30 metros de anchura, por lo que no es muy aconsejable para las personas claustrofóbicas o demasiado sensibles. Una vez en el balcón o “sherefe” las vistas de Móstar y del Puente Viejo son increíbles, merece mucho la pena el esfuerzo para disfrutar de esta bella panorámica.

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