BARCELONA

CALLEJUELAS MEDIEVALES LLENAS DE MUSEOS


Comenzamos el recorrido atravesando el barrio Gótico para desembocar en la Via Laietana. Pero antes de llegar a aquella avenida, conviene pararse un momento en el edificio del hotel Ohla Barcelona, cuya fachada posterior y principal cuenta con una instalación artística llamada “Mur d’ulls” (muro de ojos), creada en 2011 por el artista catalán Frederic Amat. Consiste en cientos de piezas cerámicas con forma de ojos que sobresalen de las fachadas, dándoles ese aspecto tan llamativo y un poco surrealista. Reconocido por su enfoque abierto y experimental de la pintura, Amat suele integrar distintos lenguajes en su obra, incluyendo intervenciones en espacios arquitectónicos, como es el caso de esta obra. Aquí la idea del artista era jugar con la sensación de que el edificio “observa” la ciudad, integrando arte contemporáneo en la arquitectura neoclásica de finales de los años 20 del siglo XX. El edificio que alberga el actual hotel, que conserva su estructura original, antes tuvo otros usos: primero acogió los grandes almacenes Casa Vilardell y, más adelante, fue sede de la Dirección General de Seguridad.

Estamos ya en la Via Laietana, una de las grandes arterias del centro de Barcelona, que conecta el elegante Eixample con el puerto, atravesando zonas históricas como el barrio Gótico y El Born, lo que la convierte en una vía llena de contrastes. A lo largo de la avenida se distribuyen edificios de estilo neoclásico y modernista, muchos de ellos construidos a principios del siglo XX, cuando se abrió esta avenida para modernizar la ciudad. Además, la Via Laietana está llena de bares, cafeterías y tiendas donde hacer una pausa. Su ubicación estratégica la convierte también en un excelente punto de partida para perderse por las callejuelas medievales cercanas o dirigirse hacia el mar y el Port Vell.

Tras atravesarla, nos introducimos de lleno en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, donde el primer lugar que destaca es el Palau de la Música Catalana, obra de Lluís Domènech i Montaner. Este destacado ejemplo del modernismo fue construido entre 1905 y 1908 por encargo del Orfeó Català, sobresaliendo por su innovador uso de hierro y vidrio que llena el interior de luz y por su rica decoración floral. Posteriormente, el arquitecto Òscar Tusquets llevó a cabo una ampliación que hizo visible la fachada lateral, cumpliendo así una aspiración original de Domènech i Montaner. Esta intervención también añadió el Petit Palau, un auditorio subterráneo con capacidad para 600 personas, y el restaurante El Mirador del Palau.

Muy cerca se encuentra la escultura “Carmela”, de hierro fundido y 4,5 metros de altura, realizada por Jaume Plensa, considerado el escultor contemporáneo catalán de mayor proyección mundial. A lo largo de su trayectoria, ha construido un universo propio, complejo, pero fácilmente reconocible, caracterizado por esos rostros monumentales que parecen invitar al silencio y a la introspección. Esta obra nace a partir de la imagen de una adolescente barcelonesa a la que el artista fotografió en 2013, cuando tenía catorce años. A partir de esa fotografía Plensa realizó un escaneo que le permitió crear una imagen en tres dimensiones. La pieza representa ese momento de transición entre la infancia y la edad adulta. Además, no es una escultura estática: su apariencia cambia según la posición del espectador, lo que invita a rodearla y descubrir nuevas perspectivas a cada paso. Esta idea está ligada a la memoria ya que, según el propio artista, tendemos a “comprimir nuestros recuerdos”, del mismo modo que él ha hecho con la figura de Carmela. La escultura, colocada en 2016, estaba concebida inicialmente como una instalación temporal, sin embargo, gracias a la reacción del público se evitó que fuera trasladada a Estados Unidos.

Nos dirigimos ahora hacia el sureste hasta desembocar en el mercado de santa Caterina, cuyo primer edificio neoclásico fue construido en el siglo XIX sobre los restos de un convento anterior. El mercado de santa Caterina que vemos hoy es una reinterpretación moderna, donde se combinan elementos históricos con una arquitectura contemporánea. Su rasgo más distintivo es la gran cubierta ondulada de cerámica multicolor que recuerda a un bodegón y que cubre un espacio interior que reorganiza el espacio para mejorar la actividad comercial y crear un amplio atrio que sirve como punto de encuentro para los vecinos. Durante su construcción se incorporaron los restos del antiguo convento, el MUHBA Santa Caterina, integrándolos en el diseño final junto con partes de la fachada original. Por tanto, en conjunto, el edificio destaca por unir función, historia y vida urbana en un entorno dinámico.

Volvemos a poner rumbo al sureste y, a pocos pasos, entramos ya en el barrio de El Born de Barcelona, concretamente entramos por la calle Montcada. El origen de esta vía se sitúa en el siglo XII, cuando la influyente familia Montcada recibió estas tierras como recompensa de los condes catalanes por su apoyo a Ramon Berenguer IV durante la conquista de Tortosa. Con el paso del tiempo, comerciantes y nobles de Barcelona, enriquecidos gracias al auge del comercio marítimo, eligieron este lugar para levantar sus residencias, ya que conectaba la zona comercial de La Bòria con el antiguo barrio marinero de Vilanova del Mar. Así, entre los siglos XIV y XVIII se levantaron numerosos palacios, aunque fue especialmente durante los siglos XV y XVI cuando la calle alcanzó su máximo esplendor. Estos edificios seguían el estilo característico del gótico catalán, organizados alrededor de un patio central, desde el cual una elegante escalera conducía a la planta principal.

Hoy en día todavía se pueden admirar varios de estos edificios históricos, como los palacios medievales de Aguilar, Meca o Baró de Castellet, actual sede del Museu Picasso, junto a construcciones de épocas posteriores como el renacentista Palau Cervelló o el refinado Palau Dalmases, de estilo barroco. Pasear por esta calle, protegida por sus característicos porches y voladizos, permite evocar el esplendor de la Barcelona medieval mientras se descubren museos y galerías de arte. El declive de la calle comenzó en el siglo XVIII, coincidiendo con la apertura del antiguo mercado de El Born y la transformación de varias residencias en almacenes. Esta pérdida de relevancia se acentuó en el siglo XIX, cuando las familias acomodadas se trasladaron al nuevo Ensanche diseñado por Ildefons Cerdà. En 1947, la calle fue reconocida como conjunto histórico-artístico, y actualmente se considera uno de los conjuntos de arquitectura civil medieval más importantes de Barcelona, con numerosos palacios.

Uno de aquellos palacios, como decimos, alberga el museo Picasso de Barcelona, cuya colección permanente, que profundiza en la conexión que el célebre artista malagueño mantenía con la ciudad, reúne más de 3.800 obras que abarcan distintas etapas de su trayectoria, aunque predominan las piezas correspondientes a sus años de formación y juventud. Entre los grandes atractivos destaca la impresionante serie de “Las Meninas”, junto con una variada programación de exposiciones temporales que enriquecen y amplían el contenido de la colección principal.

En la misma calle, concretamente en el Palau Cervelló del siglo XVI, se encuentra el Moco Museum de Barcelona que propone una experiencia dinámica que combina exposiciones en constante renovación, instalaciones inmersivas y arte digital, logrando que cada visita sea única y sorprendente. Este espacio expositivo ofrece un recorrido por obras de artistas que han marcado profundamente el arte contemporáneo y la cultura a nivel global. Aquí se pueden encontrar las icónicas obras de Andy Warhol, con su mirada crítica sobre la fama, junto a las piezas cargadas de simbolismo de Jean-Michel Basquiat y el estilo directo y socialmente comprometido de Keith Haring, entre otros artistas. Además, la muestra dedicada a Banksy invita a sumergirse en el universo de uno de los creadores urbanos más influyentes de nuestro tiempo.

La calle Montcada desemboca en el Passeig de Born que aún mantiene un marcado carácter medieval combinado con un ambiente moderno y animado. Durante el día, sus terrazas están llenas de vida, y por la noche se convierte en uno de los puntos clave del ocio en Barcelona. En la Edad Media, cuando este espacio se creó, fue escenario de torneos, celebraciones y procesiones de Semana Santa, aunque también vivió episodios más oscuros, como ejecuciones durante la Inquisición en el siglo XVI y la ocupación de 1714 por las tropas de Felipe V tras el asedio a Barcelona (en la cercana Fosar de las Moreras se levanta un original memorial). A pesar de los cambios sufridos a lo largo de los siglos, aún conserva edificios del siglo XIV rodeados de árboles, creando un espacio donde conviven historia y actualidad.

En uno de los extremos del paseo de Born se levanta la basílica de santa María del Mar, conocida como la “catedral de la Ribera”, uno de los mejores ejemplos del gótico catalán por su armonía y equilibrio. Se construyó en solo 55 años (1329–1384), algo poco común en la época, lo que explica su estilo uniforme. Su interior destaca por las tres naves casi iguales en altura y las altas columnas separadas ampliamente, creando una sensación de amplitud y ligereza. La luz de las vidrieras, junto al gran rosetón, reconstruido tras el terremoto de 1428, refuerza esta atmósfera. Además, conserva sepulcros de particulares y antiguos gremios, reflejando su vínculo con comerciantes y marineros medievales. Desde sus azoteas, se puede disfrutar de una vista panorámica de Barcelona.

Callejeando un poco, ahora nos topamos con la fachada de la Estació de França (estación de Francia), uno de los edificios más elegantes de Barcelona, destacando por su gran tamaño y estilo refinado, aunque hoy tenga poco tráfico ferroviario. Se construyó sobre los restos de la antigua Estació de Granollers, desde donde partió el primer tren de la ciudad en 1848 hacia Mataró. Su diseño tuvo que adaptarse a las antiguas murallas y fortificaciones, incluida sus vías férreas con sus características curvaturas. En 1923, Albert Einstein llegó allí en tren, aunque nadie fue a recibirlo por falta de información sobre su llegada, cosa que no ocurrió en su partida.

Poco después, en 1926, se levantó la actual estación como parte de la modernización de Barcelona previa a la Exposición Universal de 1929, gracias al trabajo de Andreu Muntaner y Pedro Muguruza, como punto clave en la conexión ferroviaria con Francia. La estación se organiza en dos grandes áreas: las naves y el vestíbulo. El conjunto combina amplias naves cubiertas por una estructura metálica que deja pasar la luz con un vestíbulo de estilo novecentista, obra de Duran Reynals, decorado con materiales como mármol y bronce, lo que le da un aspecto distinguido y monumental.

Volvemos a introducirnos en el barrio del Born a través del Carrer del Comerç y enseguida llegamos al Born Centre de Cultura i Memòria que combina restos arqueológicos, una exposición sobre la Barcelona de 1700 y una programación cultural muy variada con actividades, conferencias y espectáculos. Todo está pensado para acercar la historia de forma amena, dinámica y accesible, haciendo que cada visita sea diferente, ofreciendo una visión rigurosa pero abierta del pasado de Cataluña.

Hacia el noroeste encontramos el Museu de la Xocolata de Barcelona que es un espacio dedicado a la historia y la cultura del chocolate en Cataluña. A través de su exposición se hace un recorrido sobre el origen del cacao, su llegada a Europa y su evolución como un producto con gran valor simbólico, cultural y también económico. Durante la visita, el aroma del chocolate acompaña todo el recorrido hasta el área “Bean to Bar”, donde se puede ver su elaboración artesanal. Además, el museo ofrece actividades variadas como talleres, degustaciones, maridajes y propuestas para niños, todo ello en un entorno histórico como el antiguo convento de san Agustín. Finalmente, el broche de oro al recorrido por los barrios de barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera y El Born, desde aquí queda cerca el parque de la Ciudadela y el Arco del Triunfo de Barcelona.un universo limitado, la negación del vacío o la imposibilidad de un infinito real.

Para más información sobre horarios, precios, actividades, etc., de los diferentes museos y lugares de interés acude a la página de turismo oficial de Turisme de Barcelona, donde encontrarás toda la información que necesites de todos ellos, además de otros sitios de interés de la ciudad:

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