REAL SITIO Y VILLA DE ARANJUEZ

CAPILLA DE SAN ANTONIO: HISTORIA, ARQUITECTURA Y VISITA


La capilla de san Antonio de Padua es uno de los edificios más representativos de la plaza de san Antonio y uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles del centro histórico de Aranjuez. Fue mandada construir por Fernando VI para sustituir al antiguo oratorio levantado en tiempos de Felipe IV y servir tanto a la población como a la corte. Las obras comenzaron en 1752 bajo la dirección de Santiago Bonavía, de origen italiano, quien incorporó a su proyecto rasgos inspirados en la arquitectura de su país, visibles especialmente en la concepción general del edificio.

Posteriormente Carlos III ordenó ampliar el conjunto con un nuevo espacio de planta cuadrada cubierto por un tejado a dos aguas, situado a la espalda del edificio. La iglesia destaca por su singular diseño de planta central circular, rodeada exteriormente por una galería porticada compuesta por cinco arcos de medio punto apoyados sobre pilastras toscanas. Sobre esta galería se dispone una terraza cerrada por una balaustrada de piedra, rematada en su parte central por un frontón triangular y cuatro estilizados pináculos de forma piramidal situados en las esquinas.

Sobre la terraza se levanta, a su vez, una segunda balaustrada que rodea el cuerpo cilíndrico principal del templo que se encuentra rematada por un escudo con las armas reales, acompañado de elementos decorativos que aportan ritmo y equilibrio. Sobre esta estructura se eleva una gran cúpula revestida de plomo, coronada por una destacada linterna cilíndrica. El remate final lo constituye una cubierta de perfil bulboso, también revestida de plomo, que culmina en un pináculo central visible desde distintos puntos de Aranjuez. El conjunto de la capilla de san Antonio, acompañado por una escalinata, configura la elegante fachada que preside uno de los extremos de la plaza.

Desde el cuerpo de capilla nacen, a cada lado, unas galerías porticadas que la conecta con la Casa de Infantes y con la Casa de Caballeros y Oficios que fueron construidas después del fallecimiento de Bonavía, cuando Jaime Marquet ocupaba el cargo de arquitecto mayor del Real Sitio. Tanto las galerías como la capilla se realizaron principalmente en ladrillo, mientras que los elementos estructurales y decorativos más destacados, como cornisas y vanos, se ejecutaron con piedra de Colmenar, creando una armoniosa composición que se integra perfectamente en el diseño urbano de la plaza.

Aunque exteriormente el edificio parece relativamente compacto, el interior transmite una notable sensación de amplitud gracias a la altura de la bóveda y a la entrada de luz natural desde el tambor y la linterna.

Por eso, lo primero que llama la atención es el espacio central de planta circular, cubierto por una gran cúpula iluminada por la linterna superior, autentico eje visual del edificio, cuyas formas circulares, inspiradas en modelos del barroco italiano, fueron concebidas por Santiago Bonavía, La combinación entre el espacio centralizado, la iluminación cenital y las capillas laterales crea un ambiente sobrio y equilibrado, muy diferente al de las iglesias de planta basilical más habituales.

La planta se organiza como un hexágono inscrito en el círculo, tres de sus lados están ocupados por accesos (la entrada principal y las conexiones con las galerías laterales), mientras que los otros tres albergan pequeñas capillas abiertas mediante arcos. Estas capillas funcionan como espacios devocionales secundarios y ayudan a estructurar el perímetro del templo.

Entre ellas destaca la dedicada a Fernando III el Santo, presidida por un lienzo que sigue el modelo estético barroco difundido por artistas como Bartolomé Esteban Murillo. El monarca aparece coronado y cubierto con una capa de armiño, mientras sostiene en la mano derecha una espada levantada y en la izquierda el orbe, dos de los atributos tradicionales asociados a su figura. La espada alude a sus campañas de conquista y el orbe representa su condición de soberano cristiano. Junto a la pintura vemos tres esculturas, incluida la de san Fernando, acompañado por un estandarte procesional. La imagen de este santo tiene además una relación especial con Aranjuez, ya que es el patrón de la localidad. Su culto quedó vinculado al Real Sitio durante el reinado de Fernando VI, quien impulsó las tradicionales celebraciones que se celebran en su honor.

Frente a la entrada se encuentra el presbiterio y el altar mayor. Esta zona pertenece a la ampliación ordenada por Carlos III, que añadió una estancia de planta cuadrada detrás de la capilla original para aumentar el espacio destinado al culto. El altar mayor está presidido por la imagen de san Antonio de Padua. A uno de sus lados se encuentra una talla de Cristo crucificado, mientras que las vidrieras introducen diferentes tonalidades de color en el interior y contrastan con la predominancia de los tonos claros de la arquitectura.

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