Situado en la montaña de Montjuïc, el Anillo Olímpico, cuya zona exterior es de visita gratuita, constituye uno de los conjuntos monumentales modernos más importantes de Barcelona. Fue el corazón de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 1992 y hoy sigue siendo un espacio dedicado al deporte, la cultura y los grandes eventos nacionales e internacionales. El complejo combina arquitectura contemporánea, instalaciones deportivas de primer nivel y algunas de las mejores vistas de la ciudad. La zona resume tres momentos clave de la historia de la ciudad: la Exposición Internacional de 1929, los Juegos Olímpicos de 1992 y la Barcelona moderna del siglo XXI.
Caminar por esta zona, concretamente por el llamado paseo de la Fama, supone encontrarte con detalles arquitectónicos muy singulares, como las placas circulares de metal incrustadas en el suelo, en las que se grabaron las suelas de los zapatos de figuras deportivas tan importante como Arantxa Sánchez Vicario, Rafa Nada, Pau Gasol, etc.… El hecho de que estén en el suelo te permite comparar el tamaño de tu suela de zapato con la de aquellas estrellas.
El estadio Olímpico Lluís Companys es la pieza central del Anillo Olímpico de Montjuïc y uno de los lugares más emblemáticos de la Barcelona contemporánea. Aunque su fama internacional está ligada a los Juegos Olímpicos de 1992, su historia comenzó mucho antes. El recinto fue proyectado por el arquitecto Pere Domènech i Roura para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 y abrió sus puertas el 20 de mayo de aquel año con una gran jornada deportiva que incluyó competiciones de atletismo, rugby y fútbol.
Durante gran parte del siglo XX, el estadio acogió numerosos acontecimientos deportivos y se convirtió en un referente para la ciudad. Sin embargo, con el paso de las décadas fue perdiendo protagonismo y sus instalaciones quedaron anticuadas. La situación cambió radicalmente cuando Barcelona fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1992. Para adaptar el recinto a las exigencias de la cita olímpica, se emprendió una profunda remodelación entre 1985 y 1989, según proyecto del equipo de arquitectos Vittorio Gregotti, Frederic de Correa, Alfons Milà, Joan Margarit y Carles Buxadé. De la construcción original únicamente se conservó la histórica fachada de 1929 y las dos esculturas de jinetes de Pau Gargallo, mientras que el interior fue renovado por completo para transformarlo en un estadio moderno, con un aforo total de 54.000 espectadores.
La nueva etapa del recinto llegó con los Juegos Olímpicos, cuando se convirtió en el gran escenario de Barcelona 1992. Aquí tuvieron lugar las ceremonias de inauguración y clausura que fueron seguidas por millones de espectadores en todo el mundo, además de celebrarse todas las pruebas de atletismo. Aquellos días marcaron para siempre la historia del estadio y contribuyeron a proyectar la imagen de Barcelona a escala internacional. Uno de los momentos más recordados de la historia olímpica ocurrió aquí cuando el arquero Antonio Rebollo lanzó la famosa flecha que encendió el pebetero olímpico.
Y precisamente, entre el museo Olímpico y del Deporte y el estadio Olímpico, se encuentra el monumento Arquer Olímpic, realizada por Rosa Serra. Fue instalada aquí coincidiendo con las conmemoraciones del vigésimo aniversario de Barcelona 92. Precisamente el monumento rinde homenaje a aquel icónico momento protagonizado por Antonio Rebollo, deportista paralímpico especializado en tiro con arco, que alcanzó reconocimiento internacional gracias a aquel histórico encendido de la llama olímpica. Su participación simbolizó valores como la superación personal, la igualdad y el espíritu deportivo que caracterizaron los Juegos de Barcelona.
Continuando con el Estadio Olímpico Lluís Companys, sigue siendo en la actualidad uno de los espacios más importantes de la ciudad. Además de albergar competiciones deportivas, ha acogido algunos de los conciertos más multitudinarios celebrados en Barcelona, con actuaciones de artistas legendarios como Michael Jackson, Madonna, Bruce Springsteen, Coldplay o The Rolling Stones. Su combinación de historia, arquitectura y legado olímpico lo convierte en una visita imprescindible para quienes desean descubrir uno de los símbolos más representativos de la transformación de Barcelona en el siglo XX.
Por su parte, el edificio del Palau Sant Jordi fue diseñado por el prestigioso arquitecto japonés Arata Isozaki, quien concibió un recinto moderno e innovador que se integrara de forma armoniosa en la montaña de Montjuïc y en el entorno olímpico. La construcción del pabellón estuvo ligada a los preparativos de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, para los que fue concebido como un espacio multifuncional capaz de albergar una gran variedad de eventos. Desde su inauguración el edificio ha destacado por su versatilidad, permitiendo acoger competiciones deportivas, conciertos, espectáculos y todo tipo de acontecimientos multitudinarios. Uno de sus elementos más característicos es su impresionante cubierta metálica (ensamblada inicialmente a ras de suelo y elevada de forma gradual durante diez días mediante un sistema de doce gatos hidráulicos), una estructura de gran tamaño que parece suspenderse sobre el edificio y que se ha convertido en una de sus señas de identidad.
Desde los Juegos Olímpicos, el Palau Sant Jordi se ha consolidado como el principal recinto cubierto de Cataluña. Con capacidad para más de 17.000 espectadores, ha acogido campeonatos mundiales de diversas disciplinas deportivas (como la natación, el baloncesto o el tenis) y conciertos de algunos de los artistas más importantes del mundo, contribuyendo a reforzar su prestigio como uno de los espacios para eventos musicales más destacados de Europa. Cerca del recinto se distribuye la escultura Canvi, obra de la artista japonesa Aiko Miyawaki. La pieza está formada por 36 columnas cilíndricas de hormigón rematadas con anillos metálicos y tensadas por cables de acero. Con el paso de las horas, la luz transforma su apariencia, ofreciendo un efecto especialmente atractivo al atardecer, cuando los reflejos metálicos aportan una imagen elegante y cambiante.
Justo enfrente se sitúan las piscinas Bernat Picornell que fueron construidas para el Mundial de Natación de 1970 y renovadas para los Juegos Olímpicos de 1992. Escenario de las pruebas olímpicas de natación, hoy siguen en funcionamiento y destacan por su piscina exterior, desde la que se disfrutan algunas de las mejores vistas de Barcelona. Hacia el suroeste se levanta la torre de Comunicaciones de Montjuïc, una de las obras más llamativas del Anillo Olímpico, uno de los iconos contemporáneos de Barcelona y uno de los rincones más fotografiados de Montjuïc. Diseñada por el prestigioso arquitecto Santiago Calatrava con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, fue concebida para garantizar las telecomunicaciones del evento y, al mismo tiempo, para convertirse en un símbolo de modernidad y progreso para la ciudad.
Con sus 136 metros de altura, su estilizada silueta blanca destaca sobre el paisaje del entorno. Su diseño evoca la figura de un atleta elevando la llama olímpica hacia el cielo, un homenaje permanente al espíritu de los Juegos que transformaron Barcelona. Al acercarse a la torre, el visitante puede apreciar algunos detalles que la hacen aún más singular. Parte de su estructura está revestida con mosaicos inspirados en el característico “trencadís” popularizado por Antoni Gaudí en monumentos como la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Casa Vicens, el Parc Güell, etc., creando un atractivo contraste entre tradición y vanguardia. Además, la torre cumple una función poco habitual: actúa como un gigantesco reloj solar.
La sombra que proyecta sobre la cercana plaza de Europa permite conocer la hora, integrando arquitectura, arte y funcionalidad en una misma obra. Esta amplia explanada fue uno de los puntos neurálgicos de los Juegos Olímpicos de 1992, sirviendo como lugar de encuentro y circulación para miles de personas. Hoy es un magnífico mirador desde el que se obtienen excelentes panorámicas de las instalaciones olímpicas, de la ciudad de Barcelona y del litoral mediterráneo. Por su amplitud y perspectivas, es uno de los mejores lugares para contemplar y fotografiar el conjunto del Anillo Olímpico. Por este lado, cerrando el Anillo Olímpico por su parte oeste, se encuentra el instituto Nacional de Educación Física de Cataluña (INEFC), una obra del arquitecto Ricardo Bofill y uno de los edificios más interesantes del complejo olímpico. Su arquitectura mezcla elementos clásicos reinterpretados de forma moderna, con grandes columnas y una composición monumental que recuerda a los antiguos templos deportivos. Actualmente es uno de los centros universitarios más prestigiosos de España dedicados a las ciencias del deporte.
Ya hemos visto que la importancia del Anillo Olímpico fue crucial para los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92. Por ello, el complemento perfecto al recorrido a esta zona es la visita al museo Olímpico y del Deporte Joan Antoni Samaranch. El espacio expositivo permite realizar un recorrido por la historia del deporte y del movimiento olímpico desde una perspectiva moderna e interactiva. A través de más de 5.000 piezas procedentes de deportistas, competiciones y acontecimientos de todo el mundo, el visitante descubre cómo el deporte ha influido en la sociedad y se ha convertido en un lenguaje universal.
La visita permite descubrir antorchas olímpicas originales, objetos históricos de los Juegos y recuerdos de Barcelona 1992, además de disfrutar de espacios interactivos para todos los públicos. También destaca la sala dedicada a Joan Antoni Samaranch, donde se exhiben numerosos objetos personales y recuerdos que recorren la trayectoria del histórico presidente del Comité Olímpico Internacional. Tras visitar el museo y para completar la visita al Anillo Olímpico, merece la pena recorrer sus alrededores, donde se encuentran varios monumentos conmemorativos.
Entre ellos destacan el monumento dedicado a Hwang Young-Cho, vencedor de la maratón olímpica de Barcelona’92 que fue inaugurado en 2001 como recuerdo una de las victorias más importantes del deporte surcoreano. Sin embargo, la historia del monumento también está ligada a Shon Kee-Chung, el primer coreano que ganó una maratón olímpica en Berlín’36. Debido a la ocupación japonesa de Corea, tuvo que competir bajo bandera japonesa y su medalla no fue reconocida oficialmente para Corea. Años después, Kee-Chung se convirtió en entrenador y mentor de Hwang Young-Cho, aunque el monumento no hace referencia a esta figura histórica. También destaca el monumento dedicado a Francesc Ferrer i Guàrdia, instalado en 1990 como homenaje al pedagogo y fundador de la Escola Moderna. Se trata de una réplica de una escultura erigida en Bruselas en 1911 tras su ejecución en Montjuïc, que muestra una figura sosteniendo una antorcha que simboliza la libertad y el conocimiento.
Algo más alejado, en la Plaça de Sant Jordi, se encuentra la elegante estatua ecuestre de Sant Jordi, que enriquece el patrimonio artístico e histórico de Montjuïc. Es una obra del escultor catalán Josep Llimona quien, aunque fue inaugurada en 1924, la diseñó varios años antes, en 1918. Realizada en bronce y situada sobre un sólido pedestal de piedra, está considerada una de las creaciones más representativas de su autor. La escultura muestra a Sant Jordi (san Jorge) montado sobre su caballo en una composición poco habitual. El santo aparece sin armadura, montura ni estribos, totalmente desnudo e inclinado hacia delante en una postura llena de dinamismo, como si contemplara al dragón que acaba de derrotar. Según explicó el historiador Ernest Lluch, el modelo que inspiró la figura fue el médico Francesc Duran Reynals, amigo personal de Llimona. El resultado es una obra de gran expresividad que combina la tradición de la leyenda con la sensibilidad artística propia del modernismo catalán.
Para más información sobre horarios, precios, eventos, etc., acude a las web de Palau Sant Jordi, Estadio Olímpico y a la del Museu Olímpic i de l'Esport Joan Antoni Samaranch o visita la página de turismo oficial de Turisme de Barcelona, donde encontrarás toda la información que necesites de éste y otros museos, monumentos y sitios de interés de la ciudad:
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