BARCELONA

MUSEO DE HISTORIA (PLAZA DEL REY)


El Museo de Historia de Barcelona (MUHBA), situado en la emblemática Plaça del Rei, ofrece uno de los recorridos más fascinantes de la ciudad. La visita es bastante completa y está organizada en distintas secciones que llevan cronológicamente al visitante por la historia urbana, ofreciendo además un viaje literal bajo tierra que permite caminar por la Barcelona romana y seguir su evolución hasta la Edad Media. El recorrido que propone el museo comienza en la casa Clariana-Padellàs construida entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, aproximadamente entre 1497 y 1515. Su estructura se organiza en torno a un patio interior, desde el cual parte una escalera que conduce a la planta principal. En esta zona destaca una galería con arcos sostenidos por columnas esbeltas. Aunque predomina el estilo gótico, la decoración incorpora elementos propios del Renacimiento, como escudos, medallones y motivos vegetales que aportan un aire más moderno para la época.

Originalmente, este palacio se encontraba en la calle Mercaders, pero fue trasladado a la actual plaza del Rey. Este cambio se produjo a raíz de la construcción de la Via Laietana, proyectada dentro del Plan Cerdà para conectar el mar con el Eixample, lo que implicó la demolición de numerosos edificios. En el caso del palacio, se optó por desmontarlo piedra a piedra y reconstruirlo aquí, en su nueva ubicación, en 1931. Durante las obras de cimentación en la plaza del Rei se descubrieron restos de la antigua ciudad romana bajo el subsuelo. Este hallazgo dio lugar a que, desde 1943, el edificio se convirtiera en la sede del museo de Historia de la Ciudad (Plaça del Rei).

La casa Padellàs está unida al edificio de Llibreteria, creando un modelo museístico consistente en integrar el espacio expositivo en el ámbito público, de tal forma que se crea un lugar de encuentro entre la ciudadanía y la historia urbana. La idea central consiste en conectar funcionalmente ambos edificios históricos, que presentan características muy distintas, mediante una intervención patrimonial cuidadosamente respetuosa. De esta manera este conjunto es hoy la Casa de la Historia que funciona como un espacio museístico innovador que explora la evolución de Barcelona desde la perspectiva de su historia urbana y su patrimonio, fomentando además actividades participativas y de investigación.

En el conjunto de estos edificios el visitante puede encontrar, distribuido en diferentes niveles, distintos espacios y propuestas que combinan divulgación, investigación y participación ciudadana. Entre ellos destacan, en la planta baja, el Ágora BCN y el museo escuela; en la primera y segunda planta la exposición permanente “Barcelona flashback. Síntesis histórica” y la sala de exposiciones temporales. Finalmente, en la planta superior se ubica el Centro de Investigación, Documentación y Debate.

Àgora BCN es un espacio abierto al público pensado como punto de inicio para descubrir Barcelona de forma diferente. Concebido como una prolongación del espacio urbano, ofrece información y recursos sobre la historia y el patrimonio de la ciudad, invitando de forma gratuita a los visitantes a explorarla con una mirada más reflexiva. Este lugar funciona como un “kilómetro cero” desde el que acceder a herramientas como la Carta Histórica de Barcelona, el interactivo “Europa inter urbes” o un audiovisual que resume la evolución histórica de la ciudad. Todo ello se presenta en un entorno diseñado para fomentar una exploración personal y alternativa, con el apoyo de personal especializado.

En el centro del espacio destaca el antiguo “reloj de los flamencos” de 1576, acompañado de otros relojes históricos que simbolizan el paso del tiempo en la ciudad. Además, los visitantes pueden ver un documental sobre la formación de Barcelona y consultar materiales como mapas, guías y recursos digitales. En conjunto, Àgora BCN combina información, tecnología y acompañamiento para ofrecer una forma más completa y personalizada de conocer Barcelona.

La exposición permanente “Barcelona Flashback. Síntesis histórica” se plantea como el eje central de la red de espacios que integran el MUHBA y que está en constante evolución. Se trata de una propuesta flexible, abierta y basada en preguntas, que invita a reflexionar sobre las distintas narrativas urbanas de la ciudad. Esta muestra ofrece una visión condensada de los más de dos mil años de historia de Barcelona. Para ello, propone una lectura crítica e interpretativa a partir de documentos, objetos, arquitecturas y paisajes. Al mismo tiempo, busca definir los conocimientos básicos necesarios para comprender la ciudad y ejercer el derecho a habitarla.

La exposición se apoya en las colecciones del museo de Historia de Barcelona (MUHBA) y actúa como punto de partida hacia el conjunto de sus 55 salas, repartidas en 19 sedes ubicadas por toda la ciudad, las cuales aportan a esta exposición una perspectiva concreta de la evolución histórica de Barcelona. Con esta propuesta, el museo se suma a otros museos urbanos europeos que afrontan el reto de sintetizar la historia de una metrópoli en un tiempo de visita reducido, aproximadamente 90 minutos.

El recorrido se estructura en cinco ámbitos que combinan reflexión personal y análisis urbano: “Latidos urbanos”, un espacio inicial con imágenes del siglo XX que envuelve al visitante, junto con un espejo que anima a cruzarlo simbólicamente para acceder al interior de la exposición; “Geografías”, centrada en la Barcelona contemporánea a través de su estructura urbana, arquitectura, dinámica social y representaciones; “Testimonios”, que interpreta diversas fuentes (textos, relatos orales, objetos, imágenes, etc.); “Historia”, dedicada a los momentos clave de la evolución de la ciudad; y “Hacia el futuro”, un espacio abierto a la reflexión sin respuestas definitivas, dejando la interpretación final en manos del visitante.

Además, en torno a esta exposición principal se articulan otros espacios complementarios. En la planta superior se ubica el mirador del barrio Gótico, centrados en el patrimonio entendido como una construcción contemporánea. Por último, el área destinada a exposiciones temporales, situado también en la primera planta, recupera la denominación de “Monografías urbanas”, reafirmando su función como espacio de reflexión e investigación sobre la ciudad.

Pero vayamos desgranando poco a poco las diferentes secciones de “Barcelona Flashback. Síntesis histórica”. Como decimos la primera sección es “Latidos urbanos”, donde comienza la experiencia a través de imágenes del siglo XX que nos invita a decidir si queremos atravesar ese simbólico espejo. Y es que adentrarse en la historia significa sumergirse en la vida de una ciudad y de quienes la habitan. El resultado puede ser tan sorprendente como el universo que descubre Alicia al cruzar el espejo en el relato de Lewis Carroll. La historia nos interpela incluso si procedemos de lugares lejanos: siempre hay algo en ella que nos resulta cercano como seres humanos.

Tras introducirnos en el espejo empieza la sección “Geografías”, concretamente en la subexposición titulado “Paisajes”, donde veremos reflejado en un plano urbano las dinámicas sociales, económicas, políticas y culturales de Barcelona. Según Ildefons Cerdà, en su Teoría general de la urbanización (1867), las calles y vías delimitan los “espacios entre vías”, donde se ubican edificios y zonas abiertas. Un siglo después, el urbanista Kevin Lynch explicó en ‘La imagen de la ciudad’ que nuestra percepción del entorno urbano se organiza, casi de manera inconsciente, en cinco elementos: hitos o referencias, nodos o puntos de encuentro, ejes o recorridos, límites o fronteras y barrios o tejidos urbanos. A todo ello se suma la fuerza de las vistas panorámicas.

Seguimos en “Geografías” pero ahora en la subsección “Itinerarios”, en la que descubriremos que recorrer la ciudad, e incluso perderse en ella, es un arte que activa tanto el conocimiento como las emociones, dando lugar a experiencias únicas. Tanto quienes viven en ella como quienes la visitan pueden disfrutar de un intenso turismo de proximidad, explorando distintos barrios si cuentan con algunas claves de orientación. El documental ‘Set vegades Barcelona. Arquitectures de vint segles’ muestra cómo incluso los episodios más antiguos de la ciudad siguen siendo actuales, reflejando la diversidad física, social, económica y política de la Barcelona del siglo XX. Así, la ciudad se convierte en un espacio que podemos interpretar y hacer propio a través de sus paisajes.

La última parte de “Geografías” es “Cartografías”, donde se podrá aprender más sobre el valor del suelo y, en consecuencia, el precio de viviendas y locales depende de factores como la accesibilidad que está determinada por los medios de transporte y el prestigio social de cada zona. Existen áreas donde los precios se elevan por la presencia de población acomodada, mientras que en otras son más bajos debido a condiciones más humildes o a la estigmatización de ciertos colectivos. Este fenómeno da lugar a una distribución desigual de usos urbanos y a la diversidad de barrios, cuyas diferencias económicas, sociales, culturales y políticas quedan reflejadas en los mapas.

A continuación comienza la tercera sección denominada “Testimonios”, divida a su vez en dos partes: “Objetos y documentos” y “Narrativas”. En aquella primera las imágenes, los objetos y los documentos constituyen huellas que nos ayudan a comprender nuestro pasado, nuestra identidad y nuestro rumbo. Al ser seleccionados por un museo, adquieren un valor especial, similar al de aquellos recuerdos familiares que conservamos en casa. Sin embargo, es fundamental elegirlos y analizarlos con criterio crítico. La colección del museo se construye gracias a la colaboración de instituciones y ciudadanía, y debe impulsar la investigación para determinar qué conservar y, sobre todo, cómo interpretar estos testimonios para responder a nuestras preguntas sobre la historia de Barcelona.

Por su parte, en “Narrativas” se explica que, desde el siglo XIX, los historiadores han prestado más atención a los estados-nación que a las ciudades, lo que ha reducido el estudio de la historia urbana. Sin embargo, en el siglo XXI esta carencia resulta problemática en un mundo articulado por redes de ciudades. En este contexto, Barcelona, con una larga tradición comercial e industrial reforzada desde el siglo XVIII, y siendo una capital moderna sin Estado propio, destaca por su sólida tradición de estudios históricos, impulsada tanto por diversos investigadores a lo largo de los siglos (como Antoni de Capmany, Andreu Avel·lí Pi i Arimon, Salvador Sanpere i Miquel, Francesc Carreras Candi, Agustí Duran i Sanpere, etc.) como por el apoyo del Ayuntamiento mediante sus instituciones culturales como el Archivo Histórico, el Museo de Historia y el Servicio de Arqueología.

Ahora comienza la cuarta sección titulada “Historia” que cuenta con las subexposiciones llamadas “Barcelona antigua” y “Barcelona moderna”. A lo largo de los siglos, Barcelona ha pasado por múltiples etapas: desde colonia romana y enclave defensivo en la frontera, hasta capital condal y núcleo de una monarquía con proyección mediterránea. Más adelante se consolidó como una ciudad con fuerte carácter municipal, basada en el comercio y la artesanía, para convertirse finalmente en una metrópoli industrial europea y, en la actualidad, en un nodo global. Los estudios históricos destacan la continuidad de su desarrollo urbano a lo largo del tiempo.

Los especialistas suelen dividir la historia de Barcelona en dos grandes etapas: una antigua, que va desde su fundación romana hasta 1714, cuando pierde sus instituciones propias, y otra moderna, marcada por la industrialización del siglo XVIII, los cambios urbanos del XIX y el desarrollo cultural y económico del XX. Todo ello estuvo acompañado, sin embargo, por una intensa conflictividad social y política, que alcanzó su punto más crítico durante la Guerra Civil de 1936-1939. Esto lleva a plantear cómo la ciudad afrontará los retos del siglo XXI y cuál será su evolución futura. Reflexionar sobre su capacidad de adaptación y los cambios que ha experimentado a lo largo del tiempo invita a pensar también en los desafíos actuales y en las posibilidades de su futuro.

La última sección de esta exposición es “Hacia el futuro”, cuyo camino plantea una pregunta inevitable: ¿es solo un sueño o algo que puede hacerse real? Tras cruzar ese “espejo” simbólico y recorrer las distintas etapas de la historia de Barcelona hasta regresar al presente, la experiencia invita a mirar la ciudad, y también nuestro propio mundo, con nuevos ojos. Y este viaje no termina aquí: aún quedan muchos rincones por descubrir dentro del museo, repartidos en numerosos espacios históricos que se extienden por toda la ciudad. Pero nosotros vamos a seguir el recorrido por este museo, para lo cual vamos a viajar por el tiempo hasta la época romana, concretamente hasta el espacio MUHBA Barcino. Para ello se utilizará el ascensor como medio de transporte para retroceder hasta el año 12 a.C.

Terminada la visita a la época romana, ahora avanzamos por el tiempo hasta el inicio del siglo V cuando, con la caída del Imperio romano y la llegada de los pueblos germánicos se transformó profundamente el entorno en el que se desarrollaban las ciudades. La actividad agrícola orientada al comercio dio paso a una producción más centrada en el consumo local. Mientras tanto, las élites abandonaron sus viviendas urbanas, y muchos de los edificios y monumentos del foro fueron desmontados para reutilizar sus materiales en nuevas construcciones.

En este contexto, Barcino, que en sus orígenes había sido una modesta colonia, adquirió una relevancia estratégica desde principios de aquel siglo. Su sólida muralla y su ubicación privilegiada la convirtieron en un enclave clave para controlar el paso por el litoral mediterráneo de la península. Así, la antigua ciudad romana evolucionó hasta convertirse en la Barcinona del periodo visigótico, momento en que se construyó el complejo episcopal.



Tras finalizar el recorrido por este yacimiento arqueológico, ahora accedemos a las bóvedas románicas pertenecientes al antiguo palacio Condal del siglo XI y situadas bajo la sala del trono, conocida como el Tinell, en las que se exponen diferentes piezas de la ciudad medieval y postmedieval. Y es que, en este espacio tan singular, el MUHBA Plaça del Rei ha desarrollado una exhibición completa para explicar la Barcelona de la Alta y Plena Edad Media, situando siempre la historia urbana dentro de un contexto más amplio gracias al uso de cartografía histórica, tanto original como interpretativa. El discurso expositivo se organiza en tres ámbitos, integrados dentro del conjunto de las salas del museo.

En la primera de ellas se aborda la etapa en la que Barcelona era un territorio fronterizo entre el mundo musulmán y el carolingio. Se explica cómo los conflictos internos visigodos facilitaron la conquista islámica, incorporando la ciudad, entonces conocida como Medina Barsaluna, al califato en expansión y, posteriormente, al emirato de Córdoba. A pesar de esta dominación, breve en el tiempo, la estructura social local apenas se transformó y siguió encabezada por el obispo. Más tarde, con la conquista carolingia del año 801, la ciudad pasó a formar parte de la frontera de un Occidente que aspiraba, bajo Carlomagno, a reconstruir el Imperio romano. Aunque ese proyecto no llegó a consolidarse, Barcelona quedó bajo dominio franco, gobernada por condes que, con el tiempo, fueron ganando autonomía hasta convertirse en los futuros príncipes de Cataluña. Durante este periodo se introdujeron el monacato benedictino y los modelos carolingios, y se levantaron la catedral y el palacio condal románicos. La sala también incluye un audiovisual que recorre la evolución histórica del Palau Major.

La segunda sala se centra en la Barcelona condal y en su crecimiento económico y urbano. La expansión agrícola y los recursos obtenidos en las campañas contra las taifas impulsaron la construcción y dinamizaron la ciudad. Se desarrollaron la artesanía y el comercio, atrayendo además a nuevos pobladores. Este auge reforzó el poder de los condes, sustentado en los ingresos fiscales y en infraestructuras como los molinos del Rec Comtal. También se explican los inicios del comercio internacional, así como del crédito y las finanzas, en los que tuvo un papel relevante la comunidad judía, organizada en la aljama.

El relato continúa con la unión dinástica con Aragón, que otorgó a los condes la Corona y favoreció la expansión territorial, abriendo nuevas rutas comerciales como la del Ebro. En el siglo XIII, Barcelona participó activamente en la financiación de conquistas como Mallorca, Valencia o Sicilia, y posteriormente Cerdeña, lo que le permitió controlar rutas del Mediterráneo occidental en competencia con Génova. En esta sala se pueden ver piezas originales junto a maquetas de la ciudad medieval y de espacios desaparecidos como los Banys Nous.

La tercera sala introduce la aparición de una nueva élite urbana. Se trata de grupos enriquecidos gracias al comercio marítimo internacional y a su capacidad de invertir en la financiación de una monarquía frecuentemente endeudada por las guerras. Esta élite mercantil y financiera acumuló poder y prestigio que se reflejó en la construcción de grandes casas góticas y en la exhibición de objetos de lujo. El espacio recrea el ambiente de estas residencias nobles mediante la presentación de elementos como pinturas murales, suelos cerámicos, techumbres decoradas, mobiliario y vajillas.

El recorrido se completa con una pequeña instalación en la escalera que conduce a la antesala, concebida como un punto de transición. Bajo la reproducción del Atlas Catalán, se muestran recipientes cerámicos utilizados para transportar líquidos, introduciendo así al visitante en la siguiente sala, dedicada a destacar el papel fundamental de la actividad portuaria en la historia de la Barcelona medieval y moderna.

Y así, sin darnos cuenta, estamos ya dentro del palacio real Mayor de Barcelona, en el que destaca el salón de los Parlamentos, hoy conocido como salón del Tinell, una obra diseñada por Guillem Carbonell. Su construcción tuvo lugar entre 1359 y 1370 por orden del rey Pedro el Ceremonioso, destacando como uno de los ejemplos más sobresalientes del gótico civil catalán. Sus imponentes arcos diafragmáticos permiten crear amplios espacios abiertos sin necesidad de columnas, lo que refuerza su carácter monumental.

Ya en el siglo XVI, este gran salón cambió de función y pasó a utilizarse como sede de las Escribanías de la Real Audiencia. Sin embargo, la parte sur, junto con una sección significativa del complejo palaciego, fue destinada al Tribunal de la Inquisición. Desde el año 1722 y hasta los inicios de la Guerra Civil en 1936, este lugar estuvo ocupado por la iglesia perteneciente al monasterio benedictino de Santa Clara. Fue en 1937 cuando, tras la demolición del templo, salió nuevamente a la luz el Salón del Tinell, que más adelante sería objeto de restauración.

El recorrido por el Museo de Historia de Barcelona – Plaça del Rei termina en la capilla Real, hoy conocida como capilla de Santa Ágata, única construcción gótica original de Jaime II, ya que sufrió transformaciones impulsadas por Pedro el Ceremonioso, junto con otras intervenciones posteriores, así como la demolición de la antecámara en el siglo XIX (la que vemos hoy es una recreación historicista del siglo XX). Este espacio fue levantado entre 1302 y 1318 sobre la antigua muralla romana, para sustituir una anterior capilla románica, probablemente más pequeña. En la parte inferior de la iglesia se encuentra una pequeña capilla adicional, cuya construcción fue encargada por el rey Martín I el Humano. Tras su cierre al culto en 1835, el edificio fue pionero al ser declarado Monumento Nacional en 1866, y más tarde albergó el Museo Provincial de Antigüedades entre 1877 y 1932.

En el interior de la capilla de santa Ágata destaca especialmente su techo de madera decorado con policromía. Además, aquí se conserva el llamado retablo del Condestable, también conocido como retablo de la Epifanía, realizado por Jaume Huguet entre 1464 y 1465 utilizando la técnica del temple al huevo con aplicaciones doradas sobre madera. Su encargo tuvo lugar en un momento clave: ese mismo año, Pere de Portugal, proclamado rey en plena guerra civil catalana (1462-1472), entró en Barcelona y decidió promover esta obra para esta capilla del Palacio Real Mayor. Con ello buscaba reforzar la imagen y el prestigio de la monarquía, algo que se refleja claramente en la importancia otorgada a los tres Reyes Magos en la escena central de la Epifanía. El programa iconográfico del retablo gira en torno a los gozos de la Virgen, incluyendo escenas como la Anunciación, el Nacimiento, la Resurrección, la Ascensión, Pentecostés y la Dormición, además de la Epifanía en el centro y el Calvario en la parte superior. Esta obra está considerada una de las más destacadas de Huguet y constituye una pieza clave dentro de la pintura gótica catalana.

Para más información sobre horarios, precios, conciertos, actividades, etc., acude a la web del MUHBA Plaça del Rei de Barcelona o visita la página de turismo oficial de Turisme de Barcelona, donde encontrarás toda la información que necesites de éste y otros monumentos y sitios de interés de la ciudad:

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