PAROS (ΠΑΡΟΣ)

SALA A: ESCULTURA ARCAICA Y CLÁSICA


Este espacio expositivo está dividido en tres habitaciones, la primera de las cuales, denominada A1, está presidida por la estatua arcaica de una gorgona de mediados del siglo VI a.C., por lo tanto es la más antigua de su tipo que se conoce a día de hoy, siendo además un ejemplo de la evolución de la escultura arcaica, ya que el rostro no se encuentra de perfil, sino que está orientada hacia la misma dirección del movimiento del cuerpo, el cual ya no se encuentra estilizado, sino que es más naturalista.

Esta obra de 1.35 metros de altura fue encontrada en la década de los 90 del siglo XX en un vasto santuario de 400 m² de superficie, ubicado al este de Parikia, en el lugar llamado Agios Panteleimon, fuera de las antiguas fortificaciones. Probablemente la estatua pudo haber desempeñado la función de un acroterio de un edificio corintio desaparecido, ya que su zócalo fue diseñado para cubrir la baldosa de mármol sobre la que descansaba. La gorgona está representada con las alas plegadas tras haber aterrizado, en su mano izquierda agarra una serpiente que se enrosca alrededor de la cintura para formar el cinturón de su quitón cubierto de escamas, mientras que la derecha simplemente reposa sobre su muslo izquierdo.

Este ser mitológico, cuya mirada petrificaba a quien lo miraba, posee aspectos humanos: del cinturón para abajo es femenino, con formas acentuadas por la prenda que viste, sin embargo, del cinturón hacia arriba es un monstruo con escamas que tiene una cabeza desproporcionada con relación a su torso. A su vez, también la cabeza combina aspectos humanos y típicos de una gorgona: peinado femenino, pero con lengua colgante, caninos salientes y ojos saltones. La sala A1 también expone fragmentos de kouros y korai, representativos de la escultura de Paros del siglo VI a. C., estelas e inscripciones arcaicas, un relieve votivo que representa una figura masculina barbuda (siglo VI a. C.), la parte inferior de una estela (490 – 480 a.C.) que conserva la parte inferior del cuerpo de una mujer joven vestida con elementos característicos del estilo severo, etc.

En la siguiente sala, la A2 que es la más grande de las tres, destacamos varias piezas, comenzando por dos relieves asociados al altar o friso que decoraban el Archilochion, el monumento funerario y posible lugar de culto datado alrededor del año 500 a.C., de Arquíloco, poeta de Paros del siglo VII a. C. Estos relieves fueron reutilizados para la construcción de la iglesia de Panagia Katapoliani, concretamente se colocaron en el pavimento del atrio, donde fueron redescubiertos en la década de 1960 durante la restauración del edificio. El primer relieve que nos encontramos, se sitúa a nuestra derecha, nada más entrar a la sala del museo, en el cual vemos la representación de un león devorando a un toro.

Situado en el otro extremo de la sala, se encuentra el llamado "Relieve de Arquíloco", ya que en él se representó al poeta medio tumbado en un klinai o triclinio durante un banquete funerario. En el extremo izquierdo de la escena se encuentra una mujer sentada, quizás su esposa, mientras que a la derecha vemos un joven sirviente que ofrece vino del cuenco situado justo detrás de él. La composición escenográfica se completa con unas armas, escudo, carcaj y un pectoral, símbolo del estatus social de Arquíloco, que cuelgan de la pared, mientras que delante del poeta hay una mesa y un escabel. Otros objetos desaparecidos, probablemente de metal, estaban fijados a los agujeros del relieve.

También destacan dos grandes ánforas del siglo VII a. C. que fueron encontradas en el antiguo cementerio del yacimiento de Vitzi en Parikia, cerca del antiguo puerto. Inicialmente se usaron para marcar una tumba y posteriormente se reutilizaron para los funerales infantiles. Durante mucho tiempo se consideró que provenían de Milos, pero tras descubrirse algunos vasos parecidos en Tasos, una colonia de Paros, se llegó a la conclusión que ambas ánforas provienen de un taller local. Una de ellas, la situada junto a la ventana, cuenta con una decoración pictográfica que representa dos escenas de la vida cotidiana: en su parte inferior vemos a un granjero con un arado tirado por dos bueyes, mientras que en el cuello a un cazador con carcaj, arco y flecha. El resto de la decoración lo constituyen adornos secundarios consistentes en volutas, palmetas, rosetas, etc.

La otra ánfora, que se encuentra al lado del “Relieve de Arquíloco”, por su parte cuenta en el cuello con una representación de un guerrero con dos caballos, mientras que en el cuerpo vemos una figura masculina alada que sostiene con una cadena a un animal mítico (que tiene cuerpo de león y una serpiente como cola) y que conduce a tres mujeres hacia otra figura masculina. Esta escena se ha identificado como una variante del Juicio de Paris, con Hermes guiando a Hera, Atenea y Afrodita hacia Paris, o como una representación que alude al mito de Quimera y Belerofonte. Para indicar que el episodio tiene lugar al aire libre y dar la impresión de profundidad, el pintor representó cuatro aves acuáticas, una sobre la otra. El resto de la superficie del jarrón se encuentra ornamentado con adornos secundarios, como volutas, palmetas, rosetas, etc.

En cuanto a la estatuaria, en esta sala podemos ver los restos de dos de grandes dimensiones: una identificada con Atenea Prómaco, que data de los inicios del estilo severo, alrededor del 480-470 a. C., y compuesta por treinta y seis fragmentos encontrados en 1976, los cuales permitieron reconstruir los pies y las pantorrillas; mientras que la otra, de 1,57 metros de altura, representa a una diosa sedente, probablemente Artemisa. Ésta última fue hallada en 1885 también fragmentada, en la costa sureste de Paros, cerca de Angairia (de hecho, en las proximidades se sabe que se venerada a Artemisa). Se ha datado de principios del siglo V a.C., aunque en algunos aspectos nos recuerda a esculturas mas antiguas, como las del tipo de Samos.

La deidad se representó portando un pesado quitón y un himatión, mientras se encuentra sentada en un trono con un cojín y con los pies descansando en un pequeño taburete. A la obra le falta en la actualidad tanto la cabeza como los brazos, los cuales estaban extendidos hacia el frente portando un objeto en la mano derecha que permitía identificar a qué diosa pertenecía esta estatua.

Aquí también destacan otras piezas interesantes, como una losa con la representación de una gorgona de principios del siglo VI a. C que fue hallada en Marpissa. Esta figura mitológica se representó con una pose esquemática, en la que la vemos con las alas extendidas, sus manos sobre la cintura y las rodillas dobladas, lo que refleja que se encuentra corriendo. También vemos una palmeta datada en el 480 a. C que formaba parte de la zona superior de una lujosa estela funerario, denotando la clase social alta del difunto. Alrededor se exponen fragmentos de kuoros que datan de la segunda mitad del siglo VI a. C. y principios del siglo V a. C.

Otras piezas que se exponen en esta sala son: acroterios de principios del siglo V a. C. procedentes de Delion, el santuario dedicado a Artemisa y Apolo que se levantaba en una colina al oeste de Parikia y que recuerdan a las del templo de Afaya en Egina; un torso de esfinge, fragmentos de una palmeta monumental, la parte inferior de un hoplita (soldado de infantería pesada) del siglo V a.C., un disco de mármol de mediados del siglo V a. C. que cuenta con un lanzador de disco pintado en rojo y dorado, el cual fue descubierto en 1983 en una tumba que se cree pertenecía a un atleta y que fue utilizado como la tapadera del vaso funerario que contenía sus cenizas en uno de los antiguos cementerios de Parikia (en Vitzi).

Completa esta parte del museo la subsala denominada A3, la cual está presidida en su centro por la escultura de una Niké (Victoria), hecha con mármol de Paros alrededor del 470 a.C. En esta deidad, que fue encontrada a finales del siglo XIX en el Kastro de Parikia, aunque le falta la cabeza, un pie, las alas, así como los brazos izquierdo y derecho, se puede apreciar que porta un peplo (velo) que está abierto lateralmente al estar sostenido en la mano derecha, lo que sugiere la velocidad del movimiento y permitiendo vislumbrar las sandalias. Se cree que la cabeza pudo haber estado girada hacia la izquierda, el brazo izquierdo pudo estar levantado, la pierna izquierda descansa sobre la base, como si acabara de pisar la tierra, mientras que la pierna derecha está levantada. Se cree que pudo haber sido erigida como trofeo tras una importante victoria de Paros contra Atenas en el 489 a. C, o haber sido el acroterio de un templo.

Aquí también se expone otra Niké del siglo V a.C. que fue descubierta en Antíparos y a la que le faltan la cabeza, los brazos, las piernas a la mitad del muslo y las alas, sin embargo, la impresión de movimiento rápido (carrera o huida) se transmite por la ropa ligera, que se ciñe firmemente al cuerpo semidesnudo de la deidad. Otra escultura interesante es la que representa a Artemisa datada alrededor del 360 a.C., hallada en Delion de Paros, al norte de Parikia. La deidad, representada de pie con cierta majestuosidad, viste un peplo y una capa que cubre el polos, o corona cilíndrica alta, que le cae por la espalda. La estética de la diosa se completa con un calzado consistente en sandalias con suelas altas. Por otro lado, en su base posee una inscripción que dice: Arieis, hija de Teisenor, a Artemisa de Delion.

Otra obra escultórica interesantes es el relieve de 1,20 metros de altura y datado alrededor del 430-420 a. C que representa a una mujer con peplo sosteniendo en ambas manos dos objetos circulares que no se ha identificado con claridad: la derecha podría ser una cista o cesta de ofrendas, mientras que el objeto de la izquierda sigue siendo un misterio. Fue descubierto en 1996 en en Parikia, en la zona de Agios Panteleimonas, desde ese momento se ha especulado mucho sobre su uso, pudo haber sido una metopa o un elemento de frontón. Sea como fuere, a partir de otro fragmento de hombro de una figura femenina encontrado en el mismo lugar, se cree que pudo haber pertenecido a una composición escultórica más grande. En el otro extremo de la sala vemos otro relieve de mediados del siglo V a. C. que perteneció a la parte superior de una estela con frontón y antefijas que representa la cabeza de un joven que se calcula que completo medía dos metros de altura.

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