Esta sala rectangular distribuye sus piezas de forma cronológica, desde la prehistoria hasta la época romana, de manera que para comenzar a recorrerla debemos empezar por el lado que se queda a nuestra izquierda. Aquí se encuentra la primera vitrina que contiene los objetos más antiguos de Paros, correspondientes al yacimiento del Neolítico Tardío (4500-3200 a. C.) de Sáliagos que se encuentra entre la isla de Antiparos y Paros. En un principio formaba parte de un alargado istmo en la zona suroeste de Paros, aunque debido a la subida del mar hoy es un islote de 500 metros cuadrados.
El yacimiento fue descubierto en 1959 por Nikos Zafeiropoulos y excavado entre los años 1964 y 1965 por los británicos John Davies Evans y Colin Renfrew. Se encontraron casi tres toneladas y media de material. La mayoría de aquellas piezas, expuestas en la primera vitrina, son vasijas de terracotas pintadas, reconstruidas a partir de fragmentos, cuya forma de cáliz es una de las características de aquel yacimiento, únicas en las Cícladas. En dicha vitrina también se pueden ver ejemplos de herramientas de obsidiana procedentes de Milos que también fueron recuperadas en Sáliagos.
Una de las piezas más interesantes que contiene la vitrina es la llamada “Dama Gorda de Sáliagos”, denominada así por su evidente fisionomía. Se trata de la escultura de mármol de arte cicládico más antigua que se conserva a día de hoy, ya que se piensa que data de entre el 4300 y 3700 a.C. Esta obra, que se cree que representa a una diosa de la fertilidad, mide unos 8 centímetros de altura, faltándole la cabeza, el pecho y el hombro derechos. Se representó sentada con las piernas cruzadas y con los brazos doblados, de modo que las puntas de los dedos se juntaban en el centro del cuerpo, características que sugieren una postura más relajada, a diferencia de las figuras cicládicas que poseen posiciones más rígidas y rectas.
La siguiente vitrina expone los hallazgos datados en el período Cicládico Temprano (3200 – 2100 a.C.), compuestos principalmente por objetos funerarios. Aquí podemos ver cráteras cicládicas y fíales de mármol, una de las cuales conserva su color, que se encontraron en el cementerio de Plastiras, en la bahía de Naoussa, al norte de la isla. De igual manera, se exponen piezas hechas de terracota, como las llamadas “sartenes cicládicas”, de las que destaca una con decoraciones incisas datada entre el 2800 y el 2700 a. C. y que proceden del cementerio de Kampos. En la vitrina en un principio también se exhibían gran cantidad de ídolos cicládicos, sin embargo, en la actualidad solo vemos unos pocos, ya que la mayoría fueron robados en el año 1992.
La vitrina 3, por su parte, contiene cerámica encontrada en el asentamiento prehistórico de Kastro en Parikia y que data entre de la segunda mitad del tercer milenio a.C. y primera mitad del II a. C. Pero antes de detenernos en su contenido merece la pena echar un vistazo a las piezas situadas en el exterior, a ambos lados del expositor: el pithos geométrico de la segunda mitad del tercer milenio a. C. que se encuentra en la esquina resultante de la vitrina 2 y 3, y al otro lado un jarrón parecido de la misma época, ambos descubiertos en el Kastro de Parikia. De igual manera, dentro de la vitrina se exhibe parte de una gran crátera cicládica hecha en la primera mitad del tercer milenio a.C.
La siguiente vitrina alberga la cerámica del asentamiento micénico tardío de Koukounaries, al norte de Naoussa. En el mismo lugar hubo un asentamiento del período geométrico (siglos IX-VIII a. C.) y, a finales del siglo VII a. C., se levantó un templo de Atenea. Así pues, los objetos aquí expuestos datan entre el tercer milenio a.C. y el siglo VIII a.C. Destacan las piezas procedentes de la acrópolis del siglo XII a.C., compuestos por vasos de terracota: kylixes de pie grande, skyphos o stamnos con decoración de inspiración marina, así como herramientas y armas de bronce y hueso. Del siglo VII a.C. es el fragmento de un vaso en el que se pueden ver representados las figuras de dos hombres luchando.
Las dos siguientes vitrinas contienen algunas de las piezas encontradas en el santuario de Delion, cerca de Parikia, el santuario dedicado a Apolo y su hermana Artemisa, que data de los siglos VIII al IV a. C. Esta colección era mucho más numerosa, pero muchos de los objetos descubiertos antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial desaparecieron durante aquella contienda. Los objetos expuestos consisten en jarrones, loza, figurillas de animales y humanos, como bustos femeninos, sellos de piedra, joyas de cobre y marfil, amuletos, etc. Algunos son de producción local, otros se importaron de Corinto, Ática, Rodas, pero también de Fenicia o de Egipto, como así lo muestran los escarabajos de loza expuestos aquí.
En estas vitrinas destacamos un amuleto datado alrededor del 700 a.C., que contiene una representación de una danza: dos bailarines se pueden ver en una de sus caras, mientras que la otra contiene un laberinto. Probablemente se trate de una representación abstracta de la danza “geranos”, estrechamente relacionada con el culto a los dioses de Delos, que posteriormente se asoció con la danza ritual que realizaban Teseo y los jóvenes atenienses, tanto chicos como chicas, tras su salida del laberinto cretense.
Ambos expositores están separados por un tabique, en cuya cara delantera se expone una estela funeraria que es una de las más antiguas conocidas, ya que data de principios del siglo VII a. C. La pieza se encuentra muy descolorida y su bajorrelieve esculpido (una mujer de perfil, mirando hacia la derecha, con peplo y sentada en un trono) es casi invisible. Fue descubierta en 1960 en el lugar llamado Synoikismos, donde veintitrés años después se descubrió un cementerio del siglo VII a. C.
La siguiente vitrina contiene piezas encontradas en cementerios antiguos. Podemos ver diferentes lécitos (recipiente alto que contenían aceites perfumados o ungüentos, sirviendo principalmente como ofrenda sacrificial), muchos de los cuales fueron importados desde el Ática. entre ellos destacan cuatro lécitos aríbalísticos, fechados en la segunda mitad del siglo V a.C., y que fueron encontrados en entierros situados cerca de la puerta suroeste de la ciudad, en la zona de Agia Anna. Estos vasos cuentan con las representaciones que imitan las obras del taller de Meidias de una figura femenina sentada, una liebre, un busto de Hermes y otro de una mujer.
La parte inferior de la vitrina alberga dos entierros infantiles realizados con el método denominado “enchytrismós” (el cuerpo se coloca dentro de una vasija de terracota en posición acurrucada). Fueron encontrados en la zona de Stavros, al sur de Parikia. Uno de ellos data de finales del siglo IV a.C., mientras que el otro es del siglo III a.C. Al lado se exponen varias vasijas funerarias de finales del siglo VIII a. C. halladas en el cementerio norte, en la zona de Vitzi, el cementerio antiguo más grande de Parikia, situado cerca del puerto.
La siguiente vitrina está dedicada a los talleres de escultura y cerámica antiguas, en la que se expone diferentes y variados ejemplos. Entre ellos se pueden ver moldes, cabezas antropomórficas y zoomórficas, jarras y vasijas, pequeñas figuras, etc. Aquí vemos tres tipos de pesas de telar que fueron encontradas en la zona del taller de escultura en el área de Phloga en Parikia. Las pesas de telar pueden tener forma de lente, de forma piramidal o de aspecto de pera, muchas de las cuales portan sellos, círculos impresos o inscripciones.
La siguiente vitrina está dedicada a la cerámica protobizantina de Paros, como diferentes partes de ánforas, lucernas, vasijas, fragmentos de una inscripción litúrgica bizantina, otros fragmentos de una losa de mármol bizantina que lleva una inscripción con el nombre del obispo Hylados, etc.
A lo largo del muro este de la sala se exhiben estatuas, esculturas, estelas funerarias e inscripciones realizadas en mármol de Paros y producidas por talleres de la isla. Entre ellas vemos la cabeza de una kore o esfinge datada entre el 530-500 a. C y que fue encontrada en la zona de la iglesia de Agios Ioannis Spiliotis, al este de Paros. La escultura presenta un elaborado peinado con un polos (una especie de sombrero), portando además pendientes con incrustaciones. Se cree que, debido a la posición y ligera inclinación de la cabeza, se trate probablemente de una esfinge.
Cerca se encuentra un fragmento de la llamada “Crónica de Paros”, inscripción de 134 líneas y de autor desconocido, aunque el que vemos es un molde expuesto aquí gracias al Banco General de Grecia. La inscripción fue realizada en el año 264/3 a. C., bajo los arcontes Diogneto en Atenas y Astianacte en Paros, como atestigua el propio texto. Es una lista cronológica de acontecimientos de la historia griega desde el 1581/80 a. C. hasta el siglo III a. C. Se mencionan importantes acontecimientos históricos, culturales y literarios, centrados principalmente en la historia de Atenas, aunque ninguno de Paros o las Cícladas. Algunos estudiosos han sugerido que la Crónica de Paros era una especie de libro histórico que se exhibía en el Arquiloqueo.
La Crónica de Paros consta de varios fragmentos: la sección A, la que se encontró en primer lugar en el Kastro de Parikia, se llevó a Londres en 1626 como parte de una gran colección de antigüedades de Thomas Howard. Parte de la sección A fue cortada (concretamente los versos 1-45), incorporándose a mediados del siglo XVII en una chimenea del área de Sussex, estando desaparecida desde entonces. Sin embargo, afortunadamente, los versos de aquella parte han llegado hasta nosotros gracias a que anteriormente fueron transcritos. La parte mutilada restante se encuentra ahora en el museo Ashmolean de Oxford. Por su parte, la sección B, que incluye los versos 103-134, se encontró en el yacimiento de Tholos de Parikia.
Por otro lado, en este extremo de la sala, en su lado derecho, vemos otras vitrinas en la que se expone ajuares funerarios de los cementerios de la antigua ciudad de Paros datados entre los siglos V a. C. y I d. C. A partir de aquí se distribuyen diferentes losas funerarias que datan del siglo V a. C. al siglo III a. C. Junto a una de las vitrinas se encuentra un naiskos funerario del siglo II a.C. encontrada durante las obras de restauración de Katapoliani. En él se representó al difunto sentado en un trono, junto al cual se encuentra una mujer de pie.
Un poco más allá, vemos otra losa funeraria coronada con frontón y con restos de pintura roja. La pieza está datada entre los siglos II y III d.C., y en ella se representó a una pareja reclinada celebrando un banquete funerario, delante de la cual se puede apreciar una mesa de tres patas y dos sirvientes.
Sin abandonar aquella temática, otro relieve del siglo III a.C. nos vuelve a representar un banquete funerario. En él vemos a un hombre reclinado en un triclinio mientras sostiene un cuenco al que se acerca una serpiente (símbolo de la heroización). Junto al hombre se encuentra sentada en un taburete una mujer, situada junto a una mesa con mantel. Al lado vemos otra losa del siglo II d.C. que también representa un banquete funerario: aquí vemos a una pareja reclinada en un triclinio, junto a los cuales se encuentra una mesa y un sirviente. Según la inscripción en una corona en relieve, la Boule y el Demos (el Consejo y el Pueblo de Paros) honran al difunto Eftrapelos, hijo de Salvio, que vivió decentemente.
Otra losa funeraria interesante es la que está datada en la primera mitad del siglo III d.C., ya que conserva rastros de pintura de color rojo y amarillo. En ella se representó a una pareja semi reclinada en un banquete fúnebre, debajo de cuya representación se encontraron una corona a modo de guirnalda que habría contenido las inscripciones para los fallecidos. La losa fue también encontrada durante las obras de Katapoliani, y es que no hay que olvidar que para la construcción de la iglesia se reutilizaron diversas piezas antiguas a modo de material de construcción, como ocurrió con esta estela funeraria.
En el mismo lugar se exponen dos cabezas masculinas de mármol: una corresponde con la de un hombre con barba, probablemente represente al dios Asclepio, datada en el siglo V a.C. y encontrada durante las obras de restauración del complejo de Katapoliani. En aquellas obras de restauración también fue hallado el otro busto, el cual es una obra inacabada de otro hombre barbudo, datado entre el silgo III y I a.C., es decir en el período helenístico tardío.
Al otro lado del tabique, en otro expositor podemos ver otros dos bustos, en esta ocasión ambos están datados alrededor del 480 a.C.: uno de ellos corresponde con una cabeza masculina, halladas en Delion de Paros, al norte de Parikia, mientras que el otro fue encontrado en el Asclepeion y correspondiente con la cabeza de un joven, cuyos rizos se encuentran sujetos por una banda que se ataba en la parte posterior de la cabeza.
Antes de finalizar la visita a este espacio expositivo, en el centro de la sala destacan dos ánforas que fueron encontradas en el cementerio principal de la antigua ciudad de Paros. Concretamente ambas piezas fueron halladas en un poliandrión del siglo VIII a. C. (una fosa común de hombres, quizás guerreros). Las ánforas se usaban como recipientes para las cenizas de los guerreros muertos, normalmente jóvenes de 16 a 30 años, después de ser incinerados.
La primera de ellas es una pieza del período geométrico del siglo VIII a. C. que está decorada con una representación de una escena de batalla. En ella, la figura principal, que se encuentra de pie frente a un carro, porta en la mano derecha un gran escudo que tiene forma de ocho y una espada en la izquierda que blande sobre un hombre desarmado. La escena es muy violenta: en el suelo yacen los muertos, las lanzas vuelan sobre las cabezas de los guerreros, los carros son conducidos por aurigas de pie y armados, mientras que los jinetes, también armados y con escudos redondos, están listos para atacar. Gracias a que el artista también representó a una oveja pastando, probablemente la batalla se desarrollaba en un campo.
La segunda ánfora, también realizada en el período geométrico, presenta una característica innovadora y única para su tiempo: la técnica de representación en la zona media, es decir el hombro de la vasija (la parte situada justo bajo el cuello), el artista en vez de utilizar la típica pintura negra pintó las figuras con un color blanco espeso. Otra de la particularidad de esta ánfora es que sus representaciones cuentan un evento narrativo continuado.
Así, la historia comienza en el cuello del vaso, donde se recreó la escena de una prótesis (ritual funerario en el que el cuerpo del difunto era expuesto antes del entierro) en la que, en efecto, vemos un hombre fallecido sobre una cama, situado exactamente encima de imágenes paralelas del hombre muerto en el hombro (pintado de blanco sobre fondo negro) y en el vientre del ánfora. Y precisamente en esta última parte, se puede ver un hombre muerto que ha caído en el campo de batalla. A su izquierda, los arqueros disparan grandes flechas hacia unos hombres armados con hondas que se sitúan a la derecha de la escena. La última fase de la narración, representada en el cuello, muestra una figura de pie sacando la lanza del cadáver, rodeada de otras figuras de luto.
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